lunes, 30 de octubre de 2017

El sufrimiento

El sufrimiento

   Cuando el sufrimiento surge y creemos que no podemos hacer nada al respecto, nos estamos engañando. El sufrimiento es, por definición, la resistencia a la situación actual y la inevitable búsqueda de una alternativa en el futuro. Si no hay ninguna resistencia a la situación presente, no puede haber sufrimiento. 
   Por lo tanto, si la situación actual es la experiencia del sufrimiento y no hay ninguna resistencia a él, éste no puede permanecer, puesto que es resistencia. De hecho el sufrimiento se rebela como felicidad tan pronto como cesa toda oposición a él.
   La felicidad permanece en silencio en el centro de toda experiencia, incluida el sufrimiento, esperando a ser reconocida, esperando a que tengamos el valor y el amor que nos haga girarnos, por así decirlo, y afrontar el sufrimiento sin el más mínimo deseo de resistirnos a él. 
   Es por eso por lo que, incluso en nuestros peores momentos de desesperación, nunca somos totalmente tomados por la infelicidad. Si lo fuéramos, no habría sitio para nada más, no habría tan siquiera espacio para que el pensamiento separase un yo que mirase el sufrimiento e intentase deshacerse de él. Entonces habría una no separación total y perfecta, y por lo tanto una felicidad perfecta. 
   En otras palabras, no existe algo así como el sufrimiento absoluto. Éste siempre está mezclado con algo más, al menos con el deseo de deshacerse de él en un futuro imaginario, es decir, con un deseo de felicidad. 
Por otro lado, sí que existe una felicidad absoluta que no se mezcla con el más mínimo matiz de ninguna otra cosa. Esta felicidad es nuestro yo, quien en realidad somos.

Amor 

Carles 

jueves, 26 de octubre de 2017

Biodynamic Presence

Biodynamic Presence

I invite you to a journey I call Practice.  You need to be willing to travel enjoying the scenery, otherwise, the winds of habit maintain the door closed, shutting all possibility of expansion.  Simply, trust where the road takes you without a destiny to get to.  If there is a place you desire or expect to get to, then you are limiting the journey.  I name this trust the Blessing of Insecurity I and II.  If you accept the invitation, I will walk the road besides you, in a shared practice, towards a place you have already been to.   We can call it Stillness, which is at the centre without separation.
When we meet at a deep level with another being, often we feel inadequate and want to disconnect.  Also,  often times, its very difficult for us to stay with someone else’s pain and we offer suggestions.  When in reality, we that person needs is to be deeply listened to.  It becomes very difficult to just sit with an open consciousness without trying to improve the person’s situation.  However, if we really analyze the situation, what we really look for to alleviate is the pain that comes up in us when we hear the other person’s story, because it’s also our story.  We will work on this challenge.h
How can I really know how another person lives and feels?  I can be aware of how things resonate.  But then, a thought of not being enough comes up.  I need to study more, probably take another course.  Have you ever had this thought?  To me, this sounds like a bottomless pit.  We cannot find security in knowledge unless we can know it all!  There is another thought I would like to add to this…
“all knowledge is, by definition, a limitation”
Profound work is done in synergy.  If we continue needing to know what we need, then, whatever we get will be limited by our knowledge.  If somehow we are able to get out of the way and rest in the quietude, then, there is space for the entire story, and Intelligence itself does the work.   We should not confuse our intellect, which is limited with Intelligence, which is infinite.
As the move into the week, we will talk about stillness/quietude, intelligence and how to get out of the way.  We will talk of Being and of not doing.  We will see how not doing does not mean being inactive or disconnected but rather being profoundly aware without intentions.
The purpose of the work on the massage tables is to reveal who I really am thru my contact with the other.
My job is not to say how you should be, but rather say what you are doing.
This road certainly opens up possibilities beyond the reach of the intellect.  All that I have said insinuates an audacious thought that if to know and to do are not enough, then what else is there to do?  And, the answer I suggest is to Be.  Trust the Intelligence and not the intellect.
Why are we not trying to get rid of Insecurity all together?  All growth, by definition, is within the unknown.  Let’s make an allied out of insecurity so we can work with it.  If we know where we are going, then, there is nothing new and we will be spinning on the same spot.
“there is road of movement in this uncertain world…with an open mind closed to answers, find the way walking…” (LAO TZU).
We do not need to know what we should do.  We only need to go on with the next question and move deeper into us.
What is that deeper level and how do we access it?  We have been born into physical bodies.  Let’s reside in them, in the very present moment.
In spite of hundreds of years of conditioning and programming, can we remember that we are beings and let go of human doing? Perhaps, below all this, lies the truth that authentic healing can only happen when we are completely listened to in a profound level of being.  Let’s work towards that.
Love
Carles 




La realidad

La mente es, por definición, limitada, y por lo tanto no puede saber nunca cómo son las cosas en realidad. Tan solo puede saber cómo no son las cosas. La mente no puede saber si hay algo o no más allá de sus propios límites, ya que no puede conocer nada más allá de ellos. Puede deshacerse de sus propios sistemas de creencias o al menos ponerlos en perspectiva; está en buena posición para hacerlo, puesto que ella los creó.

¿Qué es aquello que, en la experiencia que tenemos en este momento, está innegablemente presente y no tiene dualidades objetivas? Tan solo la conciencia, el hecho de ser. Y la dos cosas juntas constituyen quiénes somos.
Podríamos decir por lo tanto, a partir de nuestra propia experiencia, que en la realidad subyacente del mundo a la que la mente y los sentidos que superponen sus cualidades, es la conciencia presente, que es la realidad esencial de quiénes somos. 

En otras palabras, la experiencia no está inherentemente dividida en un sujeto que percibe y un objeto percibido conectado por medio del acto de percibir. En vez de esto, hay una realidad ininterrumpida e indivisible que parece reflejarse a sí misma en un sinfín de objetos y entidades diferentes. Esta realidad es, de hecho y siempre, un todo perfecto.

Amor

Carles

lunes, 16 de octubre de 2017

¿Que sentidos tiene lo que nos ocurre?

El sentido no existe, no es más que el producto del miedo.  Comprender, querer dar un significado a las cosas, a las situaciones, es una actitud infantil que procede del desasosiego que crea el esta con el no saber. Cuando tengo miedo, quiero comprender. Pero no podemos explicar ni justificar nada, porque nada está separado. Comprender algo es cortarlo del conjunto. Quiero comprender esto, pero esto no existe como tal.  Es como querer comprender la cola del gato ignorando el resto del gato, es imposible. 
Los presuntos comienzos y finales de una situación solo existen en la mente del que los proyecta. 
 Cuando lo tengamos claro, nos dar los cuenta de que no es posible ninguna comprensión.  A parir de ahí dejamos de intentar un concepto o una estructura conocida para abordar la vida. Te vuelves atento. La situación que parece agredirte es tu objeto de meditación; lo que te afecta, te sientes insultado, ofendido... este es nuestro campo de investigación. 
Así contactaremos que los conceptos, por bonitos que sean, son inútiles. Cuando sufres un terrible dolor de oído, cuando algún ser querido mure, cuando alguien que amos te deja o cualquiera que sea tu fantasía afectiva, las imágenes metafísicas no te resultará de ningún auxilio. Lo que te ayuda es estar en Presencia Biodinámica 
 Estar disponible a lo que es, escucha plena. 

Amor

Carles 

viernes, 15 de septiembre de 2017

Curarse no es fàcil...


Curarse no es fàcil...


Estoy completamente convencido de que nuestro cuerpo es capaz de curarse de cualquier enfermedad, pero es necesario encontrar la actitud de escucha adecuada. 

Se puede calcular rápidamente la capacidad de una persona para curarse preguntándole: «¿Qué estás dispuesto a cambiar en tu vida para curarte?». Si la respuesta es: «¡Todo!», hay muchas posibilidades de curarse. Si la respuesta, por el contrario, es: «Depende de lo que tenga que cambiar», las posibilidades disminuyen. Y si la repuesta es: «Nada, ¿por qué?», no vamos nada bien.

Cuando estás enfermo te encuentras en una condición de inferioridad, necesitas que los demás te ayuden y eso significa que estás pidiendo tiempo. Ellos te lo dan, pero el tiempo es precioso y, por tanto, debes curarte rápidamente. Además, dado que te ayudan, la gente siempre cree que tiene derecho a opinar sobre la manera en la que te cuidas. Por tanto es mejor para todos si eliges el tratamiento más rápido y que dé las mayores garantías de curación. Seguramente, al principio hte sentías tranquilo y protegido por el hecho de que todas las personas cercanas afirmaban que tu salud es lo más importante, pero después te vas dando cuenta de que tu libertad para elegir está muy condicionada por quienes están a tu alrededor. Y así, tan pronto como la manera en que has decidido tratarte (o dejar que la enfermedad actúe) da los primeros signos de no funcionar como se esperaba, cuando te dicen que niegas lo evidente, cuando la fiebre dura demasiado tiempo o es demasiado alta, entonces no te queda otra opción que recurrir al «bombardeo salvatodo» de los antibióticos, la quimio, la radioterapia y todos están contentos, se sienten seguros porque todo recupera su orden e incluso tú mismo te alegras del final de la tensión y de la lucha por la elección terapéutica… Si a todo lo anterior agregamos la presión de los medios de comunicación, los consejos de quienes se preocupan por ti, las eventuales llamadas de atención del médico o del hospital con el «si no se presenta perderá el turno y no sabemos si podremos reubicarlo», llegamos a comprender que gran parte de la energía de la persona se pierde en esta lucha contra el miedo a la enfermedad y no digamos al cáncer, contra el miedo colectivo, contra las imposiciones del ambiente que nos rodea.

Curarse de una “enfermedad” exige una gran toma de conciencia. Generalmente, las personas que se curan pertenecen a dos categorías, o bien están en total paz y armonía con el mundo, como si ni tan siquiera creyeran estar enfermas, son personas con un alto grado de aceptación, una gran capacidad para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformadas por ellas, gracias a que han sido escuchadas, respetadas y validades cuando eran bebés y niños. 
El segundo tipo de personas encuentran grandes dificultades, ya que una curación es muy difícil para aquellas a las que denomino «No quiero». Son a las que oiremos en más de una ocasión decir: «No quiero trabajar sobre las emociones, no quiero profundizar en las relaciones personales, no quiero sentir dolor, no quiero cambiar nada en mi vida, no quiero probar terapias extrañas, no quiero cantar, no quiero gritar». Si bien afirman querer curarse, no están dispuestos a cambiar nada ni a renunciar a sus costumbres. Les gustaría encontrar una píldora mágica y piden a sus médicos que los curen sin haber entendido que solamente uno mismo puede curarse. En cambio, podrán encontrar ayuda, apoyo y un terapeuta que los ayude a sostenerse cuando comprendan que son ellos mismos los únicos artífices de su curación.

Si la persona «No quiero» se transforma en una persona «Quiero probar, experimentar, entender y arriesgar», entonces comprende que la enfermedad no es una desgracia que se le ha venido encima, sin sentido o por mala suerte, sino porque su vida y sus costumbres han creado un terreno fértil para que resultara vulnerable a una experiencia traumática, un choque que no habría podido prever y que será el origen de su enfermedad. Si esto nos sucede, hemos de estar dispuestos a realizar los cambios necesarios para eliminar tal vulnerabilidad. Cuando seamos capaces de reírnos de nuestro problema, entonces nos curaremos fácilmente, y nos expandiremos en la vida.

Amor
Carles 

lunes, 11 de septiembre de 2017

Pura experiencia

Pura experiencia.

Nuestra relación con las manifestaciones aparentes de cuerpo, mente y mundo es la misma que la relación existente entre una imagen y la pantalla, es decir, no hay relación. De hecho, ahí no hay dos cosas, una imagen y una pantalla vinculadas la una con la otra. Tan solo la pantalla todo el tiempo. Arboles, personas, edificios, coches, cielo, sol... son, todo ello, el nombre que damos a la pantalla cuando olvidamos que es solo una pantalla. Pero incluso cuando olvidamos, ahí solamente hay pantalla. Somos así en relación con todo lo que percibimos, el cuerpo, la mente y el mundo. Todo lo que conocemos es la experiencia de ello. Esto es, no conocemos el cuerpo, la mente o el mundo como tales; tan solo conocemos la experiencia que tenemos de ellos. ¿Y dónde tenemos la experiencia? ¿Hay alguna distancia entre la experiencia y quién somos? ¿Esta hecha la experiencia de algo distinto de quiénes somos?
¿Cuánta distancia hay entre quiénes somos y la experiencia de la luna? ¿Está a cientos de miles de kilómetros o bien es la experiencia que tenemos de la luna (que es todo lo que conocemos de la luna), cercana, íntima, una con quiénes somos?
En realida, es decir, en nuestra experiencia real, toda experiencia es una única sustancia. La separacion entre quien somos y la mente, el cuarpo y el mundo o los demás no es nunca experimentada. Siempre es pensada, imaginada. 
No importa qué nombre le pongamos a esta sustancia única, puesto que no hay nada con lo que contrastar. De todos modos, sea lo que sea la sustancia de la experiencia, esta hecha de quien somos, y por eso se, presencia, conciencia son nombres adecuados para ella.
Esta intimidad, falta de separación u otredad es tambien conocida como Amor, y es la condición natural de toda experiencia.


¿Estás presente?

Carles 

lunes, 28 de agosto de 2017

Todo es perfecto

Cuando miramos un objeto nos parece que vemos un objeto, pero, en realidad, todo lo que vemos de él es la luz reflejada de nuestra propia presencia consciente que lo ilumina y conoce. 
De hecho,  no conocemos los objetos, solo el acto de “conocer“.
Metafóricamente hablando, solo vemos la luz del sol en los árboles, las colinas y montañas. 
Es tan solo un pensamiento lo que hace que parezca que sea conocido como algo distinto a la luz de nuestro ser, de la misma manera que, a otro nivel, es solamente un pensamiento lo que hace que parezca que vemos un árbol, una colina o una montaña en lugar de ver la luz de sol. 
Esta experiencia de la conciencia conociéndose a sí misma no admite ninguna otra cosa. A la vez, está hecha de la pura intimidad de nuestro propio ser. Esta absoluta intimidad y falta de otredad es la experiencia del Amor. Todas las cosas aparentes, están hechas solo de amor.

Amor
Carles