viernes, 13 de marzo de 2015

El Miedo

Lo importante es lo que siento en este instante. El miedo es ahora. Es a él al que hago frente. Al darme cuenta de que estoy pretendiendo tener miedo de algo, me interrogo más profundamente. Ayer tenía miedo a eso, hoy a esto, pasado mañana será a otra cosa, pero siempre es el mismo miedo. Esto se vuelve claro. Escucho el miedo que surge en mi, abandonando la historia que le otorgaba, y queda un miedo sensorial. Permito al miedo hablar y yo me callo. Sin hacer comentarios sobre el miedo en mi silencio, el miedo se vacía. Permanece la tranquilidad. Todo lo demás es historia. Desde esa tranquilidad, la acción es posible, evidentemente con nuestros límites funciones, pero ellos no son limitantes. 
Amor
Carles


martes, 3 de marzo de 2015

En el Circulo.

Nos conocemos únicamente en nuestros deseos constantes. Vivimos continuamente en un tengo esto, necesito aquello. Nuestro terreno está en una agitación continua y somos nosotros los que alimentamos esta agitación. Fuera de nosotros no tiene ninguna existencia, no existe. Así cuando te conviertes en un explorador, en ese momento automáticamente estás a la escucha y en esta escucha no hay deseo ni motivo. Contemplas estrictamente todas tus agitaciones, son todos los niveles del ser. Es como un columpio que no empujas y acaba por pararse. Es importante el no querer dirigir ni rechazar, solamente constatar. Para encontrar tu centro, o tu tranquilidad profunda no hay nada que cambiar, eso lo eres. Si tú quieres apropiarte de una facultad, aprender una lengua o aprender a tocar un instrumento de música, hay etapas, hay algo que apropiarse, pero lo que eres fundamentalmente, no tienes nada para apropiarte.

Sólo podemos pensar lo que no somos. Lo que somos jamás podemos pensarlo. No hagas el menor esfuerzo en pensar lo que eres. Lo que eres es impensable porque es la Totalidad, y el pensamiento no es más que una pequeña fracción que surge de ella. Lo menos nunca puede comprender lo más. Cuando has comprendido profundamente lo que eres, hay un presentimiento de la Verdad que se hace en ti. Entrégate totalmente a este presentimiento. Este presentimiento te conducirá allí, a lo que eres, es una percepción original, donde no existe el que experimenta ni la cosa experimentada, ni el observador ni la cosa observada.

Amor
carles compañ

miércoles, 18 de febrero de 2015

El espejo

¿Escuchar a Carles, o escucharse uno mismo? C dice que se escuche uno mismo, que veas lo condicionado que estás. No digo que que estas condicionado, sino que si te escuches a ti mismo aprenderás infinitamente más que escuchando a otras personas Carles incluido. Cuando escuchas a C, él solo pone un espejo delante para que te veas en él. Y cuando te veas a ti mismo con toda  claridad, rompe el espejo y olvídate de la persona que lo sostiene. 
Si comprendes algo hay que soltarlo. No podemos comprender: hay comprensión. Esta claridad  soló está presente en ausencia de la persona. Cuando dices "he comprendido" caíste en la trampa.

Sientes?
Carles 

martes, 10 de febrero de 2015

Confía

Cuando ya no intentas arreglar nada, puedes serle de gran ayuda a la vida. Cuando ya no intentas arreglar a los demás, quizá puedas ser para ellos una gran bendición. La verdadera sanación se produce cuando dejas de interferir y solo Escuchas. Posiblemente lo que la vida necesite más que ninguna otra cosa sean personas que ya no ven problemas, sino que ven la inseparabilidad de sí mismos, y que se implican plenamente en el mundo desde ese lugar de la más profunda aceptación. La más profunda aceptación de las cosas tal como son y el compromiso valiente con la vida son uno, por muy paradójico que le suene a la mente racional, no hay otro.
Amor.
Carles

martes, 3 de febrero de 2015

El Miedo

Podemos ver nuestro miedo, con respeto sin querer cambiarlo. ¿Puedo estar sin miedo?
Llevo esta perturbación en mi, me hago disponible a ella. Escucho. Es en esta escucha, este sentir donde aparece cierta forma de Inteligencia. Lo que te asusta revela el miedo que esta en ti. Es extraordinario darse cuenta de ello. Lo que provocaba el miedo a los cuatro años no es lo que lo provoca hoy, pero sigue siendo el mismo miedo. La situación no crea el miedo, se contenta con revelarlo. 
Tu pareja te abandona, no puedes pagar la hipoteca, sientes como envejeces, en tu país hay conflictos, tiene miedo por lo que pueda pasar a tus hijos...Cada cual tenemos nuestros limites, pero siempre es el mismo miedo.
Cuando me doy cuanta de que la situación despierta en mi un miedo que siempre ha estado, he dado el primer paso, me vuelvo disponible. La atención se sitúa en el sentir del miedo, ya no en su causa aparente. Voy a dejar que ese sentir que le llamo miedo viva en mi. No tengo miedo, siento el miedo, esto produce una cambio desde donde lo vivo, se clarifica.
Mientras tenga miedo de algo, hay un falso debate. Puedo intentar entrenarme, liberarme, dominarme o controlarme para no tener mas miedo a algo, otra cosa lo provocara. 
Prepararse para el miedo no sirve de nada. Es sentirlo lo que lo hace útil.
En general cuando tenemos miedo huimos de el, intentamos pensar en otra cosa, nos casamos, nos divorciamos, tenemos hijos o practicamos meditación... Y el miedo regresa.
Tarde o temprano, cuando algo te asusta, das gracia, eso si, exige cierta madurez, te muestra que el miedo sigue en ti. Mientras no estés disponible a sentir, a escuchar, tus pensamientos estarán bloqueados, cristalizados por lo que llamamos miedo.
Lo que nos daba miedo a los diez años ya no nos da miedo. Algunas personas tienen miedo de cumplir treinta, después tienen miedo de tener cuarenta y a los cuarenta de tener cincuenta y asi sucesivamente. Nadie teme la edad que tiene, curioso. El miedo sólo aparece en el función del futuro que, cuando esta aquí, nunca da miedo. Sólo tenemos miedo al futuro. Lo que ocurrirá, mañana. Ver el mecanismo. En tu presencia, la palabra miedo se deshace. El miedo es una idea, el futuro, no existe.
Cuando sientes miedo realmente la palabra miedo no esta, sólo esta la sensación.
Cuando dices " tengo miedo ", " estoy Aterrorizado ", " Sufro ", estás en el pensamiento. En el momento de sentir, la intensidad de lo vivido no deja lugar para el concepto miedo, de sufrimiento o terror. La experiencia es demasiado fuerte como para dejar la más mínima energía para le expresión oral. 
Hay una intensa necesidad de nombrar y de apropiarse de las cosas pero, en el sentir, no hay noción de experiencia.

Amor
carles

sábado, 17 de enero de 2015

No hay otro.

No soy yo quien debe o puede decidir si alguien vivie o muere, si alguien esta feliz o triste. Está la presencia, surge la Emoción, este amor por lo que está aquí...no puedo hacer nada por el otro. No puedo hacer nada por nadie. No hay nadie. La vida es.
Cuando surge el dinamismo de querer que cambie algo, surge la resonancia, me muestra hasta que punto estoy en mi pretensión, en mi historia de creer saber mejor que la Inteligencia lo que debe ser. Me doy cuanta de mi estupidez, de mi total no saber frente a la situación. No sé lo que el otro necesita cuando llora, sufre o muere junto a mi. No sé nada. Estoy presente.

Amor
Carles.

lunes, 12 de enero de 2015

La no-separación de la acción


Hay dos tipos de hacer: el hacer separado de la acción y el hacer sin estar separado de la ella.
En el mundo en que vivimos actualmente son muy escasos los actos sin separación, a pesar de que todos tenemos la experiencia de esta manera de hacer. 

Cuando éramos bebés y niños hasta los tres años más o menos, vivíamos sin separación de la acción, sólo los adultos nos veían separados. 
En esos primeros tres años de nuestra vida no existe separación, todo es una expansión absoluta, no hay separación entre nada de lo que entra en contacto con mi sistema sensitivo y yo. Cuando vemos un niño jugando no es del todo cierto puesto que no es un niño jugando, es juego sin nadie que lo esté haciendo. Esto puede explicar por qué ellos pueden repetir lo mismo un millón de veces, y es porque en realidad no lo están repitiendo, es siempre la primera vez.

Después cuando se nos empieza a educar se hace desde la separación, desde el hacer, desde el esfuerzo y la repetición de un montón de temas que no son de nuestro interés, con lo cual todo nuestro mundo, que era uno, se divide en yo y el resto, me contraigo y separo.
Esta división no se volvería ningún problema si las etapas fuesen transmutando orgánicamente.
La rosa no se abre tirando de los pétalos, crece en su momento.
El mundo que vivimos es un mundo de padres adolescentes teniendo niños, niños que no tienen referencia de adultos maduros y muy difícilmente podrán madurar, de no ser que tomen consciencia de ello y crezcan como seres humanos.

Si como digo las etapas fuesen respetadas, después de ser adolescentes y adultos nos convertiríamos en adultos maduros al llegar a la madurez, pero ésta no tiene nada que ver con los años, puesto que podemos alcanzarla desde los veintitantos o incluso a veces un momento antes de la muerte. Si se alcanza ocurre algo muy hermoso y es que esa contracción cambia y se convierte en una expansión volviendo a vivir la vida desde la no-separación. Y la vida se vuelve fluida donde no soy yo el que trabaja, hay trabajo. 
Esto puede ser comprensible sobre todo en el arte. Existen dos tipos de arte: uno es la ejecución técnica perfecta, que puede estar perfecta pero no fluye y es mecánica, es lo que se llama el hacer; y el otro es el arte que fluye, cuando no hay nadie bailando, hay baile, cuando no se está tocando un instrumento, hay música...

Si pudiésemos permitir que todo se diese orgánicamente y desde niños se nos permitiese continuar jugando y experimentando el mundo hasta que encontrásemos nuestra vocación, entonces podríamos estudiar cualquier carrera u oficio fluyendo en el estudio que nos satisfaría plenamente y nos volveríamos adultos maduros que no tienen que trabajar, están jugando, son el trabajo.

Si podemos soltar quién somos y sencillamente ser, todo seguirá igual en apariencia, la gran diferencia es que todos podemos estar en el no hacer haciendo, fluyendo con la vida, podemos estar vivos, no sobreviviendo.


 Extracto del libro Presencia Biodinámica.