jueves, 22 de marzo de 2018

Presencia Biodinámica, una experiencia.

Presencia Biodinámica, una experiencia.

Cuando experimentamos, no hay lugar para el pensamiento. De hecho, en la experiencia pura no hay lugar para un yo interior separado y un mundo separado. Mira un momento fuera por la ventana. ¿Qué hay ahí, en este momento intemporal previo a que el pensamiento haga su aparición u nombre lo que ve como “paisaje”, “calle”, “edificio”, “árbol”, “cielo”? Tómate algún tiempo para responder esta pregunta desde la experiencia en vez de hacerlo desde el pensamiento.¿Qué hay ahí antes de que el pensamiento haya tenido tiempo de aparecer y ubicar nuestro yo en un cuerpo? 
Esta fracción de un momento de tiempo no es 
un momento de tiempo. Es el presente y único Ahora, desde el cual presenciamos el movimiento de la vida.

Amor 

Carles

viernes, 9 de marzo de 2018

Círculo de Experiencia Pura

La condición natural de toda experiencia pura es la intimidad de la no-separación u otredad, que es conocida como Amor. 

Pero lo que hacemos es añadir un concepto a nuestra experiencia, y por ello creemos que el concepto es la verdad, en vez de la experiencia pura. 
Todo lo que hay que hacer es dejar de superponer conceptos a la experiencia pura. Entonces ésta brilla tal como es, en Presencia Biodinámica. 

Amor

Carles

miércoles, 7 de marzo de 2018

Darse cuenta

¿quien se da cuenta?  Aquí hay un misterio. Desde la mente pensante, la cual quiere hacer todo, incluso darse cuenta, esta atenta, observar.  A todo lo llama estar atento y ser consciente de de todo. Y en verdad solamente es consciente de la película que está ella misma proyectando, nada mas tiene cabida, solo lo que ya esta registrado en ella. Detrás esta la Inteligencia que somos. El puro vacío que se escapa. Solo si nos habriendonos a ese vacío  hay observación de lo falso, de lo cual al darnos cuenta puede haber discernimiento y lo falso se cae por su propia falsedad, sin ningún esfuerzo. No es un esfuerzo voluntario.
Para ser bueno, para ser mejor que otros necesito un esfuerzo, pero no para ver lo falso.
Solo al darme cuenta desde el vació aparece lo falso y cae por si mismo, entonces hay desapego. Solemos estar apegados a personas, a actitudes emocionales,  a situaciones sociales, a conocimientos, y tantas cosas mas..., sin embargo, me cuesta mucho trabajo desapegarme, por que no he visto la falsedad de esa situación.
El esfuerzo de desapegarme es falso e inútil también. Pues lo que esta pasando no es nada, ni bueno, ni malo, ni hay culpabilidad en ello. Simplemente lo estoy mirando desde un lugar limitado de mi historia de vida y eso produce identificaciones, apegos, conflictos y sufrimiento. Quiero quitar los conflictos, el sufrimiento que ocasionan los apegos, pero sin salir del lugar de identificación con mi historia de vida. Eso no es posible, si no lo creemos, intentémoslo. De hacho la humanidad lo viene haciendo desde hace siglos.
La verdad es que no es así, no es la solución a nuestros problemas, es la visión de que no hay problemas y eso es otra cosa. Nos empeñamos en resolver el problema en el mismo ámbito, en el mismo lugar en donde surge y esa es la solución de los problemas que entendemos. Pero es cosa muy distinta, eso si , sumergirnos en el vacío  que somos, allí donde no aparecen ningún problema, no existe el problema, por lo tanto no hay que solucionarlos.



Amor
Carles 

martes, 20 de febrero de 2018

La Práctica

Permite que el espacio vacío de tu propia presencia inunde en la sensación, que penetre profundamente en el tejido del cuerpo. Tómate tiempo para permitirle que sienta incluso las zonas  que ofrecen alguna resistencia, que parecen aferrarse a su objetividad densa.
Siente que este espacio vacío de tu propio ser no está tan solo presente y consciente, es amor, intimidad pura. Ama todo lo que toca, es la única manera de conocer algo: amándolo. 
Permite que capa tras capa de resistencia y densidad sea empapada por ese amor.
El cuerpo es un almacén donde están guardados todos nuestros rechazos, fracasos, miedos, resentimientos y heridas, historias de vida no digeridas, después que el pensamiento las haya escondido. Se depositan en él, capa tras capa, llegando a colonizar el cuerpo hasta tal punto que el cuerpo es, para la mayoría de nosotros, una densa red de contracciones y tensiones.

Normalmente pensamos en nuestro cuerpo como en un gran contenedor de piel que aloja todas las sensaciones que lo constituyen. Sin embargo, si cerramos los ojos, el único conocimiento que tenemos de él es una sensación. Y no experimentamos que una sensación aparezca dentro de otra. Todas las sensaciones son corporales y, están flotando en un espacio vacío de nuestra presencia consciente, de la misma forma que un montón de marcas negras flotan en el blanco de esta hoja que estas leyendo. Y este espacio en el cual están flotando las sensaciones no es un espacio inerte, es un espacio consciente. Está lleno de consciencia y permeado por la luz del conocer, es decir, la luz de nuestro propio ser. 
Es este espacio consciente el que hace que la sensación pueda ser conocida, de la misma manera que es la luz del sol la que hace que un objeto sea visible. 
Todo lo que es conocido de la sensación es el conocimiento que tenemos de ella,es decir, el hecho mismo de conocerla, y este conocer pertenece a nuestro ser íntimo, no es un objeto.
En otras palabras, la presencia consciente es nuestro verdadero cuerpo. Date cuenta de que todas las sensaciones que consideramos nuestro cuerpo se hallan flotando en realidad en el espacio ilimitado y vacío que somos.
Cierra los ojos y acude, con la actitud de cuando eras niño, a la experiencia del cuerpo. Contempla sin más tu experiencia del cuerpo ahora y despójalo de superposiciones e interpretaciones, y la naturaleza de la experiencia se revelará a sí misma por sí misma.

¿Estás presente ahora?
Amor

Carles 

viernes, 2 de febrero de 2018

Tomar el Poder.

Seguro que hemos escuchado, “toma tu poder”. Seguro, pero, ¿qué entiendo por tomar el poder? Siento que en general se cree que es, hacer lo que a uno le viene en gana, esto sería una versión infantil poco madura.

La toma de poder es darnos cuenta de que sólo nosotros somos los responsable de nuestra propia vida. Esto sería algo que está implícito en el crecimiento orgánico como persona, pero se complica por el hecho de que en esta sociedad que hemos co-creado existen muy pocos referentes de adultos maduros que hayan tomado el poder. 
Hay que recordar que no aprendemos de lo que se nos dice, aprendemos de la coherencia que tomamos de la gente con quien nos relacionamos, y, en general, la gente está atorada en la edad psicológica de la adolescencia, lo cual hace que no podamos tener referentes de la toma de poder.

Cuando los referentes que tenemos son gente con el poder cedido, podría decir que es “cómodo” vivir con el poder crecido. Por una parte no somos responsables de lo que nos ocurre, son los padres, la familia, la pareja, los amigos, los políticos, el jefe, bla bla bla... Así una lista infinita de culpables de por qué me siento así. Y por otra arrebatamos el poder a los otros porque creemos saber qué es lo que tienen que hacer en la situación que están viviendo. Es curioso, de verdad cremos saber qué es lo que tiene que hacer el otro pero nosotros no sabemos qué hacer. Éste es un bucle interminable.

Cuando tomas el poder empiezas a poder darte cuenta que no eliges, que las cosas van ocurriendo según tu historia de vida más o menos digerida. En la situación de que la historia esté digerida, la elección será creativa, nueva. Si no está digerida será reactiva, repetitiva, pero justo esto es lo que necesito para poder darme cuenta que estoy indigesto y lo necesito para poder terminar el proceso de digestión.

El poder no es algo que se te pueda dar, es algo que hay que tomar, si alguien te da el poder, te ata a él para siempre.

En un principio puede ser algo aterrador, puesto que te quedas solo (nadie a quien que achacarle mi mal estar, nadie es responsable de cómo me encuentro). Pero yo tampoco soy responsable de cómo te encuentras tú. Desde este lugar podemos empezar a relacionarnos de verdad, por debajo de las historias de quién creemos que son los demás. Esto es la única libertad posible, se libre de mí mismo. Y el otro puede ser quien es sin tener que convencerme.

El poder de sentirme como me estoy sintiendo ahora, y poder permitírmelo sin tener que hacer más que recibirlo, entonces vuelvo a sentirme expandido como cuando era un bebé con la experiencia de haberme separado, es el proceso de madurar.


Amor
Carles




domingo, 28 de enero de 2018

La experiencia pura del sentir.

Cerremos los ojos para asegurarnos de que nos estamos refiriendo al sentir puro y no al pensamiento, imagen o recuerdo del cuerpo. Sin la referencia del pensamiento o del recuerdo, ¿cuál es la naturaleza del sentir? Si mantenemos los ojos cerrados, el único conocimiento que tenemos del cuerpo es la sensación física. De hecho, sin la referencia al pensamiento o el recuerdo ni tan siquiera tenemos ningún conocimiento del cuerpo como tal. Tan solo conocemos el sentir actual, es únicamente el pensamiento el que etiqueta este sentir como “cuerpo”.
Si apartamos el pensamiento no podemos tan siquiera conocer la experiencia del momento como un sentir, tan solo hay experiencia pura, sin nombre.

Te invito a que leas lo siguiente e intentes después tener la experiencia:
cierra los ojos y experimenta durante unos minutos el sentir al que te refieres como “mi cuerpo”, algo así como si fuera la primera experiencia que nunca hubieses tenido.
 Si tuvieras que hacer un dibujo de esta sensación que estás sintiendo, ¿qué aspecto tendría?, ¿sería sólida y densa?, ¿es esta sensación mujer o hombre?, ¿cuánto pesa?, ¿acaso no es el peso sólo un sentir, una sensación?, ¿tiene nacionalidad?, ¿esta sensación tiene treinta, cuarenta, sesenta años de edad?

¿Y tiene la sensación una etiqueta adjunta a ella? Si aparece el yo que el pensamiento añade al sentir, te separas. ¿Qué es lo que define esta sensación como mía? Tan solo un pensamiento. Pero, ¿quién le da la autoridad a ese pensamiento? ¡Evidentemente no la experiencia! La experiencia cuenta una historia muy distinta.

Continuemos. Lleva atención a la experiencia de este momento, es posible que tu cuerpo este sentado en una silla. El único conocimiento que tienes del presunto cuerpo sentado en una silla es la sensación sentida que nos produce. Ve a ese sentir. ¿ Acaso no sientes presentes tanto el cuerpo como la silla en esta sensación única? Si la consideras desde la silla, esta sensación no es tuya, pero si la consideras desde el cuerpo, sí es tuya. Siente, entonces ¿es tuya o no es tuya?
  No puede ser ambas cosas a la vez. No puede ser dos cosas, un cuerpo y una silla, porque lo que experimentas es tan solo un sensación sentida. Y si no puede ser tanto el cuerpo como la silla, tampoco puede ser cuerpo o silla porque uno solo tiene sentido en relación al otro. 

Observa, por medio de la experiencia directa, que no se trata de cuerpo ni de silla. De hecho no hay ningún cuerpo ni silla presentes ahí en la experiencia real de la sensación sentida. El cuerpo y la silla son conceptos abstractos que se superponen a la experiencia por medio del pensamiento. Antes de que tenga lugar esta superposición, ¿cuál es la experiencia pura?

Tan pronto como el pensamiento intenta ponerle nombre, volvemos a separarnos. El pensamiento sencillamente no puede ir al núcleo de la experiencia y conocerla como “algo”. 
La experiencia es tan íntima en si misma, no hay separación. Sencillamente, no podemos salir de ella, mirarla desde la distancia y verla o conocerla como “ un cuerpo”, “una silla”, una “cosa” o “un objeto”.

En realidad únicamente tiene lugar la experiencia pura, sin nombre e íntima, hecha tan solo de conocimiento o experimentación, es decir, hecha tan solo de quiénes somos, presencia. Toda experiencia es así. No tan solo la silla, sino tambien las montañas, el mar, las calles, las estrellas, la gente, las casas, el trafico... Todo.

Es el pensamiento el que divide la intimidad continua de la experiencia en dos partes, un yo y un no-yo: una parte que conoce o ve y otra parte que es conocida o vista.

Esta presunta división oculta la auténtica intimidad de toda experiencia (esto es, la absoluta falta de distancia, separación u otredad que es la condición natural de toda experiencia) y hace que parezca que la experiencia incluye un yo que conoce, siente o percibe y un mundo que es conocido, sentido o percibido.

  Solo existe la experiencia pura del sentir.

Volvamos al dibujo de la sensación pura que llamamos “el cuerpo”. No te remitas a ninguna idea, imagen o recuerdo sino tan solo a la sensacción que experimentes en este momento. El dibujo podría parecerse un poco a la Vía Láctea, un conjunto de puntos amorfos flotando en un espacio vacío. De hecho, esta sensación es sobretodo espacio vacío.

Permite que este espacio vacío de tu propia presencia se infiltre en el sentir, que penetre profundamente en los tejidos. Tómate tiempo para permitirte que empape incluso esa zona que puede ofrecer alguna resistencia, que parece aferrarse a su propia objetividad o densidad. 
Siente que este espacio vacío de tu propio ser no está tan solo presente y consciente, también es amor, intimidad pura. Ama todo lo que toca; ésta es la única manera en que puedes conocer algo, amándolo. De hecho, el espacio vacío y amoroso de nuestro propio ser convierte en sí mismo todo lo que toca.

  Permite que capa tras capa de resistencia y retención sea empapada por el amor. 
El cuerpo es una especie de almacén donde están guardados todos nuestros rechazos, fracasos, miedos, resentimientos y heridas. Indigestiones de vida que mucho despúes de que el pensamiento los haya olvidado quedan ahí. Son estas capas de indigestión en forma de tensión y contracción las que eclipsan la natural tranparencia y nos identifican con el cuerpo dando la impresión de que un yo interior, separado, habita ahí.


Amor

Carles 

martes, 16 de enero de 2018

Visión del trauma desde pb

El trauma es muy respetable, lo necesitas; la prueba es que estás vivo. Lo necesitas para avanzar, él en sí mismo no es el problema, se vuelve problemático cuando no llegamos a digerirlo. Al ser digerido nos podemos expandir, justo al contrario que si no es digerido, que nos contrae. 
Y la vida es expansión, si no me estoy expandiendo me estoy muriendo. 
El trabajo en P.B. es darnos cuenta de que está la indigestión (trauma) y podemos estar con ella, escuchar sin espera. En esta receptividad, pacíficamente, el trauma puede subir a la superficie cuando tiene suficiente espacio en nosotros, se vacía y es digerido. 
Amor

Carles