lunes, 20 de octubre de 2014

Presentación del libro en México


     Hoy estamos aquí reunidos para celebrar la primera edición de un libro que todos los ‘seguidores’ y amigos de Carles Compañ (o Company para los que no tienen Ñ en su teclado) estábamos esperando. Se trata de la transcripción literal de un seminario completo, que tuvo lugar el año pasado, cerca del puerto de Veracruz, en el que participamos, además de Carles, 15 personas más. ¿Por qué puede ser interesante un libro como éste, en el que se narran las experiencias personales de gente desconocida? 
     Para contestar esta pregunta comencemos primero por describir, a grandes rasgos, en qué consiste un seminario como el que está referido e en el libro. 
     Siempre salimos de la Ciudad, buscamos un lugar tranquilo, rodeado de paisajes naturales y vivimos ahí cinco días, en una especie de retiro.         
     Cada día comienza con una pequeña meditación que Carles llama ‘asentamiento’ o ‘llegada’, en la que nos mantenemos quietos y en silencio durante unos veinte minutos más o menos. Este asentamiento prepara al cuerpo y a la mente para recibir lo que Carles comienza a darnos a continuación que es algo que no quisiera llamar información, pues no consiste, como en otros seminarios, de tecnicismos y particularidades de anatomía, fisiología o embriología, sino que es más bien una exposición de su perspectiva personal. Hablaremos de esta perspectiva personal enseguida. Después de un rato de estar escuchando y preguntando sobre lo que Carles propone, pasamos a las camillas para que el cuerpo asimile toda aquella ‘información’  (entrecomillada), toda esta visión del mundo que se nos ha ofrecido. La mitad del grupo se tumba en la camilla y la otra mitad funge de terapeuta. Luego del descanso de la hora de comer, hacemos otra ‘asentada’; los papeles de terapeuta y paciente se invierten y al final del día, se comentan las experiencias vividas. Esa dinámica se prolonga cinco días. Pasar a las camillas a dar y a recibir una sesión de PB es una parte igualmente importante que la exposición de la teoría, de la parte hablada quiero decir, porque de nada sirve hablar o leer docenas de libros sobre cómo cambiar y ser más coherentes con nosotros mismos si todo ese saber se queda nada más en la cabeza. Carles insiste, con razón, en que todo eso se tiene que encarnar y la manera de hacerlo es justamente a través de las terapias de PB.

     ¿En qué consiste todo este panorama que Carles nos comparte? Bueno, es difícil de resumir en unas cuantas palabras, pero es la parte más sustanciosa de este libro, pues se trata de una visión amplia y profunda, de cómo funcionamos los seres humanos en esta sociedad; cómo se nos educa; cómo mientras éramos bebés percibíamos de una manera distinta, no separada, y cómo, poco a poco, a base de introducirnos programas y programas de ‘software’ en la cabeza como si fuéramos computadoras, fuimos aprendiendo a separarnos, y así comenzaron muchos de los problemas que hoy nos aquejan. Empezamos a no sentir nuestro cuerpo, a no aceptar las experiencias complejas y a veces muy difíciles de la vida; a no hacernos responsables de nuestras propias decisiones y circunstancias;  a culpar a los demás, sean nuestros padres, nuestros hijos, nuestras parejas, el gobierno o el mismísimo Dios; a creernos que somos nuestra historia: nuestro nombre, nuestro sexo, nuestra profesión o nuestro cuerpo y nada más; aprendimos a resistir el dolor creando así el sufrimiento, que no es lo mismo, porque el dolor es inevitable, es parte de este mundo, pero el sufrimiento es la resistencia que oponemos al dolor; Carles nos explica cómo nuestra mente, nuestro pensamiento, se aferra a lo conocido y le teme a lo desconocido, a la muerte, al Ser, al Vacío, a la Quietud cuando, en realidad, esta es lo único que verdaderamente somos. En fin, podríamos pasar un rato largo simplemente enumerando todos los temas que se abordan en estas charlas durante los seminarios, pero es mucho mejor que Uds. adquieran el libro y lo lean detenidamente, e incluso repasen, si así lo desean, aquellas partes que les hayan resultado más atractivas o más inquietantes, porque sin duda la perspectiva que Carles presenta aquí en este libro les resultará, en muchos casos, muy desafiante. En este libro van a encontrar aseveraciones totalmente contrarias a lo que solemos pensar o creer y con las cuales estamos profundamente identificados, entonces es muy natural que, cuando las oímos por primera vez nos resulten perturbadoras, cuando no francamente chocantes (o shockeantes). Afirmaciones como la de que “no hay que tener esperanza porque tener esperanza es huir del momento presente, es estar posponiendo la acción correcta”; o la de que “nadie en realidad tiene el control de nada” las cosas simplemente suceden; o la de que “el conocimiento nos limita; por tanto, conocer es la muerte”; o la de que “debemos bendecir la inseguridad, pues sólo de ella puede surgir la expansión que es el movimiento natural de la vida”; o la de que “no es el el caos de afuera el responsable del caos de adentro, sino justo al revés, el caos interno, el desorden y la propia falta de conciencia de cada uno de nosotros es lo que se refleja en la sociedad y, por eso, ésta es la locura que es; Carles nos dice también que nunca hay culpables, ni fuera ni dentro de nosotros; en este mundo todos actuamos siempre lo mejor que podemos porque, y aquí llega por fin quizá la aserción menos evidente de todas, que es la que Carles afirma que todo, absolutamente TODO, está en uno; no hay otro”

       La  PRESENCIA BIODINÁMICA tal como la plantea Carles Compañ es una opción terapéutica y a la vez no lo es. Si por terapia entendemos el ir con alguien, llámese médico, psicoterapeuta, o cualquier otro profesional para que nos quite un padecimiento, o para que nos libre de una experiencia que nos resulta molesta, incómoda, dolorosa o insoportable, entonces, ciertamente la PRESENCIA BIODINÁMICA NO es una terapia. Por el contrario, si por terapia entendemos una herramienta que en lugar de querer quitar aquello que tanto nos está haciendo sufrir, nos ayuda a comprenderlo como un mensaje importante de nuestro cuerpo, como una manera de expresarse de nuestra inteligencia corporal y espiritual, y nos invita a estar con ello, a escucharlo, a comprenderlo abierta y profundamente, en lugar de estarlo resistiendo, de estar peleándose con ello, poniéndose en su contra, entonces la PRESENCIA BIODINÁMICA sí que es una terapia con la cual podremos liberar y trascender nuestras dolencias. 
    Hoy en día existen muchísimas terapias de muy variada índole, muchas de ellas de inmenso valor sin duda; unas más invasivas o más eferentes, como suelen llamarse en la jerga profesional, es decir, que manipulan desde dentro o desde fuera, física, química, o psicológicamente para quitar los síntomas o para corregir las anomalías; y otras que son tratamientos más sutiles, que se basan en los propios procesos auto-curativos del cuerpo humano. Personalmente creo que vivir en una época en la que tenemos tantos recursos a nuestro alcance es algo digno de agradecerse.
     Sin embargo, la PRESENCIA BIODINÁMICA, nos atreveríamos a decir,  es algo que va más allá, mucho más allá de una terapia. El ‘Trabajo’ como Carles suele llamarlo, es muy sutil y trasciende sus orígenes terapéuticos ya que se puede llevar a la vida cotidiana, se puede practicar como una forma de estar en la vida, como un camino de crecimiento personal y, sobre todo, como una forma de auto-conocimiento. Carles la ha bautizado Presencia Biodinámica y vamos a tratar de explicar el por qué. 

     La palabra BIODINÁMICA nos invita a reconocer o nos recuerda que la vida es dinámica, es decir, que está en constante movimiento, es un incesante e ininterrumpido fluir, un continuo cambiar, un ir y venir como la marea, que nos va llevando de aquí para allá, de una situación a otra. Algunas veces esas situaciones nos gustan tanto que nos aferramos a ellas, nos identificamos con ellas, o queremos que duren eternamente, que nunca se acaben y entonces dejamos de fluir con la vida; empezamos a resistirnos al cambio, al movimiento natural de la vida y eso nos cierra, nos limita, y al final nos atasca, nos atora, evita que nos expandamos energéticamente, si se me permite expresarlo así. Y cuando por el contrario, la nueva situación que surge es ‘fea’ o dolorosa o por alguna razón no nos gusta, hacemos aparentemente lo contrario, es decir, la condenamos, nos victimamos, intentamos oponernos a ella, resistirla, pelear pero, en realidad está ocurriendo  exactamente lo mismo que con la situación que nos gustaba: dejamos de movernos con la vida, quedamos atrapados, contraídos, rígidos y de nuevo, dejamos de expandirnos. Hemos quedado aprisionados en el ciclo del placer y el sufrimiento.
     Por otro lado, la palabra PRESENCIA implica un constante estar en contacto con uno mismo en el presente, aquí y ahora, un continuo habitar en el propio cuerpo, sintiendo todo lo que por el cuerpo pasa (que eventualmente es todo, ¿verdad?, no solamente la información que nos refieren todos nuestros sentidos, las sensaciones y percepciones, los dolores, sino también todas nuestras emociones e incluso nuestros pensamientos). 
     Carles fundamenta esta PRESENCIA BIODINÁMICA en lo que él llama la escucha profunda, que es a lo que nos referíamos hace rato: esta posibilidad de abrirse totalmente a lo que está ocurriendo ahora, sin juzgarlo, sin evaluarlo, sin etiquetarlo, sin anticiparse a ello; es un renunciar a lo conocido, a saber lo que el otro tiene o  lo que necesita. Cuando aprendemos a estar libremente con lo que nos ocurre, cuando por ejemplo, poco a poco comenzamos a observar, sin identificación alguna, nuestros patrones repetitivos, nuestras pequeñas aversiones, nuestros sentimientos de incapacidad, nuestra envidia, nuestros celos, pero sin ponerle estas palabras que están tan cargadas peyorativamente, entonces empezamos a escucharnos verdaderamente; y aquél que es capaz de escucharse plenamente podrá escuchar a los demás. Y cuando alguien que no se sabe cómo escuchar está frente a quien sí puede hacerlo empieza, como dice Carles mágicamente, a escucharse a sí mismo, empieza, por lo tanto, a sanar. Hay un lema terapéutico que dice: Quien es escuchado plenamente sana profundamente. Nada hay más cierto para la PRESENCIA BIODINÁMICA.

    De allí parte el trabajo de Carles, la PB, y por eso se llama así, porque propone el aprender a abrirnos totalmente a la vida y a fluir con ella, reconociendo con el cuerpo, poco a poco, (sin prisa pero sin pausa, como alguien dijo) los patrones repetitivos de nuestra historia de vida que nos llevan a reaccionar más o menos violentamente ante lo que nos disgusta y, también, a reaccionar creando apegos a todo aquello con lo que estamos identificados y por tanto, a dejar de expandirnos.  Así la PB se convierte  en una manera de abrirse y atender, para ver y sentir la totalidad de la existencia, una forma de ser que ciertamente, de ponerse en práctica,  volvería este mundo un lugar más armónico y mejor.
     Finalmente habría que decir que este ‘Trabajo’ es  peculiar, pues no se basa en la persecución de una meta concebida de antemano, sea esta física o espiritual. Al someternos a una terapia de PRESENCIA BIODINÁMICA, por supuesto, cabe esperar ciertos cambios, pero lo esencial es la incursión gradual en un estado de conciencia corporal, podríamos decir, en el que se van desplegando ante nosotros los procesos internos, los patrones recurrentes que normalmente yacían en la más densa oscuridad del terreno inconsciente. Es importante señalar que, si bien ‘el Trabajo’ puede o no pasar por los niveles analíticos o intelectuales de la mente o del pensamiento, sí llega, y esto es esencial, a los niveles profundos de una conciencia lúcida, atenta y libre de prejuicios que se funde con lo que es y lo comprende desde su raíz.
 
     Muchas gracias

Geacias Marcia. 

jueves, 9 de octubre de 2014

El sufrimiento

En la raíz de la sufrimiento  estaba el sentimiento de que yo soy una persona separada..., un yo individual, una entidad desvinculada de la vida en sí y apartada de lo que esta ocurriendo en este  momento. El yo individual tiene  que encontrar la manera de mantener, sostener y sustentar algo llamado «mi vida»..., de orquestarlo, de hacer que tome la dirección en la que yo quiero que sea, de tener control sobre ello. Eso es lo que me han enseñado desde muy niño, y eso es lo que el mundo me ha estado gritando: se espera de mí que tomara las riendas de mi vida, que sepa lo que quiero y sea capaz de lanzarme a conseguirlo. Los demás parece saber todos dónde están, qué hacer, adónde ir, y yo, en cambio, soy incapaz de sostener en pie el relato de mi vida sin que me caiga  encima y me aplastara. La sufrimiento es la experiencia a no ser capaz de mantener mi vida en pie y de sentir, como consecuencia, que mi vida, literalmente, me aplasta. Ver que a todos nos aplasta el peso de nuestras vidas, el peso de nuestra historia y de nuestros futuros imaginados. En algún sentido, puede decirse que todos estamos aplastados  en mayor o menor medida, pese a que solo cuando el peso se vuelve prácticamente imposible de llevar nos atribuyamos el calificativo de «deprimidos» y nos separemos de nosotros mismos y de los demás. Aunque no todos suframos de depresión clínica, todos vamos por ahí cargados con un relato de nosotros mismos que hemos ido elaborando, intentando hacer que nuestra vida vaya por donde queremos que vaya. Y, en uno u otro nivel, todos fracasamos en esa tentativa de ser quienes no somos. El sufrimiento toma mil formas, depresión, angustia existencial, timidez, fobias... Pero todos "sufrimos" a nuestra manera,según nuestra historia de vida no digerida; ahora bien, o vemos en el sufrimiento un estado terrible que se ha de evitar a toda costa o lo vemos por lo que realmente es: una señal muy  clara que nos indica el camino de vuelta a casa.

Amor
Carles 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Fluir

La no-separación de la acción 

Hay dos tipos de hacer: el hacer separado de la acción y el hacer sin estar separado de la ella.
En el mundo en que vivimos actualmente son muy escasos los actos sin separación, a pesar de que todos tenemos la experiencia de esta manera de hacer. 

Cuando éramos bebés y niños hasta los tres años más o menos, vivíamos sin separación de la acción, sólo los adultos nos veían separados. 
En esos primeros tres años de nuestra vida no existe separación, todo es una expansión absoluta, no hay separación entre nada de lo que entra en contacto con mi sistema sensitivo y yo. Cuando vemos un niño jugando no es del todo cierto puesto que no es un niño jugando, es juego sin nadie que lo esté haciendo. Esto puede explicar por qué ellos pueden repetir lo mismo un millón de veces, y es porque en realidad no lo están repitiendo, es siempre la primera vez.

Después cuando se nos empieza a educar se hace desde la separación, desde el hacer, desde el esfuerzo y la repetición de un montón de temas que no son de nuestro interés, con lo cual todo nuestro mundo, que era uno, se divide en yo y el resto, me contraigo y separo.
Esta división no se volvería ningún problema si las etapas fuesen transmutando orgánicamente.
La rosa no se abre tirando de los pétalos, crece en su momento.
El mundo que vivimos es un mundo de padres adolescentes teniendo niños, niños que no tienen referencia de adultos maduros y muy difícilmente podrán madurar, de no ser que tomen consciencia de ello y crezcan como seres humanos.

Si como digo las etapas fuesen respetadas, después de ser adolescentes y adultos nos convertiríamos en adultos maduros al llegar a la madurez, pero ésta no tiene nada que ver con los años, puesto que podemos alcanzarla desde los veintitantos o incluso a veces un momento antes de la muerte. Si se alcanza ocurre algo muy hermoso y es que esa contracción cambia y se convierte en una expansión volviendo a vivir la vida desde la no-separación. Y la vida se vuelve fluida donde no soy yo el que trabaja, hay trabajo. 
Esto puede ser comprensible sobre todo en el arte. Existen dos tipos de arte: uno es la ejecución técnica perfecta, que puede estar perfecta pero no fluye y es mecánica, es lo que se llama el hacer; y el otro es el arte que fluye, cuando no hay nadie bailando, hay baile, cuando no se está tocando un instrumento, hay música...

Si pudiésemos permitir que todo se diese orgánicamente y desde niños se nos permitiese continuar jugando y experimentando el mundo hasta que encontrásemos nuestra vocación, entonces podríamos estudiar cualquier carrera u oficio fluyendo en el estudio que nos satisfaría plenamente y nos volveríamos adultos maduros que no tienen que trabajar, están jugando, son el trabajo.

Si podemos soltar quién somos y sencillamente ser, todo seguirá igual en apariencia, la gran diferencia es que todos podemos estar en el no hacer haciendo, fluyendo con la vida, podemos estar vivos, no sobreviviendo.
Amor
Carles

domingo, 31 de agosto de 2014

La Emoción


       Aquello que es sentido es la puerta hacia lo esencial. Si tengo la madurez de sentir el miedo, la rabia, la frustración en su instantaneidad y no en la historia que me cuento. Este sentir lleva en sí los gérmenes de la reabsorción en la disponibilidad. Pero mientras vincules la emoción a una historia, no hay posibilidad de reabsorción.

Muchas personas tratan de liberarse de la emociones difíciles como la ira, el miedo, la pena o la rabia, y buscan emociones más placenteras como la felicidad, la alegría y la dicha.

Habitualmente la estrategia empleadas para alcanzar la felicidad supone reprimir las emociones negativas, o bien expresarlas con la esperanza de liberarnos de ellas. Por desgracia ninguna de estas dos actitudes funciona.

¿Que es una emoción?cuando dejo de etiquetarla negativa, positiva, incluso más allá, cuando no le damos cualquier etiqueta, cualquier nombre. Que es una emoción cuando es escuchada desde la Presencia Biodinámica cuando es experimentada de forma directa abiertos a ella. Sólo un movimiento, es sólo un movimiento que si es permitido siempre te llena al mismo lugar a la quietud del vacío que eres.

Escuchar una emoción no es ni negarla ni regodearse en ella, significa que no puede estar atada a una historia. No puede haber una línea argumental de que explique a quién le está sucediendo?, por qué esta sucediendo?, por qué no debería estar ocurriendo, quien es el responsable o culpable?.

Podría decir que cuando una emoción se aborda conceptualmente, nombrándola, se convierte en re actividad y separa. Cuando la emoción es escuchada sensorialmente, permanece en la vibración uniendo la pretendida causa.

Una emoción no respetada, no escuchada, crea una reacción emotiva.

Una emoción surge en mi, Si en un momento dado, tengo la madurez de poder escucharla, liberarla de su causa, no creer que la tristeza o alegría es a causa de esto o aquello, sino permitir la tristeza, el miedo, la rabia, la alegría sin calificarla, sin vincularla con nada de nada. Esto basta. En Presencia Biodinámica surge la alquimia y la resonancia de esta emoción me lleva a la resonancia primordial. Todas la emociones escuchadas plenamente te llevan a ese centro de quietud del vacío.

Por ejemplo, cuando hay enfado o tiendes a culpar a otro como causante del enfado. Entonces empliezas a desplegar una historia entorno al enfado. Pero también es posible no hacer nada con el enfado, no empujarlo fuera de la consciencia ni intentar librarse del enfado, sino escucharlo plenamente. En cuanto surge el enfado, es posible sentirse completa y totalmente enfadado, sin expresarlo ni reprimirlo.
Generalmente la escucha directa suele rebelar algo mas profundo que suele ser el miedo, porque la mayoría de la gente trata de deshacerse de él. Y es sabido, en la medida que intentó apartarlo, crece más y más, y es percibido más cerca. 
Mi sugerencia es puedes abrirte a escuchar lo que llamamos miedo, puedes experimentarlo sin la necesidad de decir que tienes miedo, sin ponerle ninguna historia. Simplemente puedes sentir, escuchar la sensación.

 Las situaciones que me molestan son un regalo que te haces para volver a encontrar la emoción profunda. No hay nada en el exterior. Tarde o temprano se comprende, no hay otro.

Amor 
Carles 

sábado, 9 de agosto de 2014

Compartiendo la experiencia de círculo de escucha por Flor Rapisardi.

VACIAR PARA LLENAR, un proceso de plena ESCUCHA.

 

 

“ Todo conocimiento es una limitación, que empieza a dejar de ser limitante cuando tomo conciencia de ello”  Carles Compañ

 

 

Hace unas semanas atrás tuve la oportunidad de participar de un Círculo de Escucha en Buenos Aires con la presencia de Carles Compañ, quien se dedica hace 25 años a “ aprender, practicar y enseñar la parte más espiritual de la osteopatía, desarrollando su camino cada vez más hacia la quietud, hacia un nivel de presencia donde el contacto es con el ser, no con el hacer. A esto, Carles lo llama Presencia Biodinámica.

Me habían hablado sobre este tema y hasta he tomado una sesión con una amiga, quien me acercó a este círculo, pero les diría que haber vivido dos díasesta experiencia fue realmente reveladora, no hay nada que para mi haya sido comparable con estar allíPRESENTE. Dos días para mejorar las habilidades de escucha, la historia que el cuerpo nos cuenta, sin métodos, teorías, creencias.

 

Comenzó el encuentro con el sonido de un gong donde cada uno de los participantes permaneció en silencio,dando el inicio a esta jornada. Luego fueron surgiendo temas diversos, preguntas, historias, sensaciones, vivencias; un círculo de espejos donde no existe otro, sino nosotros mismos con la historia de vida que cada uno trae consigo.

 

Estando allí perdí noción del tiempo, sumergida en el presente sentí que ingresé en un espacio tan primitivo, tan genuino que algo en mi florecía, quería quedarme ahí, caer y permanecer con ello en calma

 

Luego tuvimos la oportunidad de ponernos en pareja y experimentamos la plena escucha tomando contacto con el cuerpo de la otra persona ( como sería una sesión con un terapeuta de presencia biodinámica, con un contacto muy suave), percibiendo, sintiendo, disfrutándonos en realidad a nosotros mismos, no hay un otro Y al nuevo sonido del gong regresamos al círculo y contamos nuestras historias sin prejuicios, sin opiniones, sin expectativas.

 

Carles expresa que “ cuando nos percibimos como personas sufrimos nuestra propia fantasía de existir separados del todo. La defensa de uno mismo desaparece en la presencia, en la escucha. Al ver lo que somos se revela lo que somos, el vacío que sostiene todo, la quietud. Dejar al mundo libre de nuestras proyecciones, dejarse tocar en cada instante, morir a toda forma de seguridad, a toda expectativa, a todo saber, es estar en presencia biodinámica”.

 

Este círculo de escucha propone una actitud de vida; registrar, percibir cada momento. Si estamos tristes, alegres, angustiados, ansiosos, con algún dolor en particular, con ganas de llorar, estamos ahí, con ese sentir, con ese palpitar, aceptando, fluyendo, contando su propia historia. Es justo allí donde aparece la verdadera curación.

 

Les recomiendo que puedan participar de algún círculo cuando Carles viene a Buenos Aires o en Córdoba en el verano 2015 que va a realizar un seminario intensivo en traslasierra, de 5 días pensado para ahondar mas aún en este estado de presencia.

 

Los dejo con estas palabras que resonaron en mí y quería compartirlas con uds.

 

“ Solo necesitas Escuchar, estar presente a el movimiento de la vida. Cuando te involucras en el dinamismo de querer liberarte de un conflicto, creas positivo-negativo, la oscuridad y la luz. Entras en combate sin fin, ya que uno lleva a lo otro. No hay combate: solo Escucha. Acepto, estoy disponible al dolor, a las problemáticas, la tristeza, la soledad, la angustia. Vivo con ello humildemente. Es lo que me llega en este instante, no es una condena divina para la eternidad. Me entrego a ello. El cambio viene de la abdicación total. Ya no es necesario hacer esfuerzo, obligarse, intentar. No hay nada que ver, nada que comprender: solo ESCUCHAR, AMAR, SENTIR… Es un no combate” AMOR, Carles.

 

PARA MAYOR INFORMACIÓN SOBRE PRESENCIA BIODINAMICA Y PRÓXIMOS ENCUENTROS EN ARGENTINA:

 

http://presenciabiodinamica.com/

http://bendicioninseguridad.blogspot.com.ar/


miércoles, 6 de agosto de 2014

Definición

Cuando nos percibimos como personas sufrimos nuestra propia fantasía de existir separados de todo. La defensa de una mismo desaparece en la presencia, en la escucha. Al ver lo que somos se revela lo que somos, el vacío que sostiene todo, la quietud. Dejar el mundo libre de nuestras proyecciones, dejarse tocar en cada instante, morir a toda forma de seguridad, a toda expectativa, a todo saber, es estar en presencia biodinámica. 

Amor
Carles  

domingo, 3 de agosto de 2014

Sentir

No puedo sentir otra cosa que lo que siento en el instante. Tampoco puedo elegir lo que experimentó. Ello se produce según mi historia de vida no digerida, la cual cera mi personalidad que determinará mi manara de reaccionar  ante las situaciones. 
No hay razón para nada. Una razón es un concepto filosófico. No puedo justificar los  acontecimientos que suceden en mi vida. No significan nada. Intentar analizar mi vida es una cursilería. Explicar mis vivencias es una estupidez. No puedo constatar más que mi propia inmadurez.  De nada sirven la interpretaciones del terapeuta. En comentario de mii amigo, mi vecino sobre mi es justo , justo en el sentido de que no pueden comprender de otro modo. Lo que dicen es siempre legítimo para quien lo dice, pero no te concierne.
Dejo de lado todo juicio o interpretación de los demás. Abandono también mis  comentarios sobre mi mismo, puesto que son sólo opiniones del entorno que me he apropiado. 
Cuando esto ocurre ¿ que queda ? Me queda Sentir , sentir la sensación que aparece en el cuerpo. Toda emoción es sensación. Regreso a este plano, Escucho. 
¿Qué significa escuchar? Significa Amar. Sin amor la Escucha es imposible. 
Amor significa estar disponible a lo que está aquí. No hay nada para mi, no intento comprender nada, sólo sentir...no puedo hacer nada más en la vida. Y es suficiente. 
Amor
Carles