jueves, 26 de diciembre de 2013

Cuando las cosas ocurren, sin que alguien las esté haciendo.

Hay dos tipos de hacer: el hacer separado de la acción y el hacer sin estar separado de la ella.
En el mundo en que vivimos actualmente son muy escasos los actos sin separación, a pesar de que todos tenemos la experiencia de esta manera de hacer. 

Cuando éramos bebés y niños hasta los tres años más o menos, vivíamos sin separación de la acción, sólo los adultos nos veían separados. 
En esos primeros tres años de nuestra vida no existe separación, todo es una expansión absoluta, no hay separación entre nada de lo que entra en contacto con mi sistema sensitivo y yo. Cuando vemos un niño jugando no es del todo cierto puesto que no es un niño jugando, es juego sin nadie que lo esté haciendo. Esto puede explicar por qué ellos pueden repetir lo mismo un millón de veces, y es porque en realidad no lo están repitiendo, es siempre la primera vez.

Después cuando se nos empieza a educar se hace desde la separación, desde el hacer, desde el esfuerzo y la repetición de un montón de temas que no son de nuestro interés, con lo cual todo nuestro mundo, que era uno, se divide en yo y el resto, me contraigo y separo.
Esta división no se volvería ningún problema si las etapas fuesen transmutando orgánicamente.
La rosa no se abre tirando de los pétalos, crece en su momento.
El mundo que vivimos es un mundo de padres adolescentes teniendo niños, niños que no tienen referencia de adultos maduros y muy difícilmente podrán madurar, de no ser que tomen consciencia de ello y crezcan como seres humanos.

Si como digo las etapas fuesen respetadas, después de ser adolescentes y adultos nos convertiríamos en adultos maduros al llegar a la madurez, pero ésta no tiene nada que ver con los años, puesto que podemos alcanzarla desde los veintitantos o incluso a veces un momento antes de la muerte. Si se alcanza ocurre algo muy hermoso y es que esa contracción cambia y se convierte en una expansión volviendo a vivir la vida desde la no-separación. Y la vida se vuelve fluida donde no soy yo el que trabaja, hay trabajo. 
Esto puede ser comprensible sobre todo en el arte. Existen dos tipos de arte: uno es la ejecución técnica perfecta, que puede estar perfecta pero no fluye y es mecánica, es lo que se llama el hacer; y el otro es el arte que fluye, cuando no hay nadie bailando, hay baile, cuando no se está tocando un instrumento, hay música...

Si pudiésemos permitir que todo se diese orgánicamente y desde niños se nos permitiese continuar jugando y experimentando el mundo hasta que encontrásemos nuestra vocación, entonces podríamos estudiar cualquier carrera u oficio fluyendo en el estudio que nos satisfaría plenamente y nos volveríamos adultos maduros que no tienen que trabajar, están jugando, son el trabajo.

Si podemos soltar quién somos y sencillamente ser, todo seguirá igual en apariencia, la gran diferencia es que todos podemos estar en el no hacer haciendo, fluyendo con la vida, podemos estar vivos, no sobreviviendo.

Amor
Carles

Nota de la revista 
http://revistatiemposdeasombro.blospot.com.ar 

       

lunes, 16 de diciembre de 2013

Tomar el poder

Veo que hay un conflicto en mí. Me doy cuenta que no veo la situación con claridad, no se que me pasa, que necesito; si no, el conflicto estaría resuelto. No le pido a alguien que me libere de mis problemas a trabes de una medicación o unos ejercicios. Le pido que me ayude a estar presente, a escucharme. Esto ya no es una petición externa. Es la demanda de que me devuelva a mi mismo. Ahí tiene lugar una resonancia. Desde este lugar todas las ayuda terapéuticas, de amigos, afectivas, son posibles. Amor Carles

jueves, 12 de diciembre de 2013

Vivir la Emoción

Estar disponible, no intentar arreglar las cosas, darte cuenta de tus reacciones, estar más atento. Siente la locura cuando te cuestionen. Toma la emoción como objeto de contemplación, de estudio, sé compasivo, con paciencia. No esperar nada, no pedir nada, todo se hace.

Emociones de miedo, de rabia, de amor, de tristeza, emociones sin causa, todas las emociones son rendijas que dejan entrever una fusión que apunta hacia el centro del vacío que soy. Por falta de claridad atribuyo la emoción a la situación externa. La emoción es una abertura hacia el corazón. Todo lo que no es emoción es un aplacamiento. La emoción libre de pensamientos, de saberes, vacila sobre si misma sin saber, sin certeza.
Viviendo con mis emociones, tarde o temprano, el hábito de encontrar una causa me abandona.

En la emoción, la mente pierde todo control. Ella necesita controlar, hacerse cargo, saber. En la emoción no hay control posible. Permitiéndome que la emoción se extienda, se vacíe en el cuerpo, admitiendo mi propia nulidad. En mi incapacidad para gestionar el intento vuelvo a encontrar esta vibración de lo esencial. Pero si la mente domina huyo como un loco de esta emoción, intento por todos los medios olvidarla, calmarla, comprenderla, la analizo, la juzgo y la critico.

Esta disponibilidad de la que hablo es Presencia Biodinámica. La emoción que surge ya no es un drama para mi, el no saber ya no es malestar, la no comprensión ya no es angustia y queda un estado de calidez en el que emerge el mundo. La emoción ya no es emocional, es una sensación sentida. Pueden emerger lágrimas, pero son lágrimas que no impiden funcionar, estar disponible para la acción del instante.

Cuando comienzas a presentir la fuerza, la belleza de la emoción, te das cuenta hasta qué punto son superficiales todos los sistemas de pensamiento espiritual. Los dogmas, los análisis, los saberes, las fantasías de la energía y el despertar sólo son proyecciones hechas sobre el miedo, que no son mas que chispas de la emoción profunda. La necesidad que se tiene de codificar, de explicar, de un principio y un final, toda esta ficción, este acercamiento pseudo-espiritual ha creado las religiones de Occidente y Oriente. La mayor parte de la gente es incapaz de sentir sus emociones, temen demasiado la locura. Así buscan refugiarse en sistemas donde encontrarse, en disciplinas donde hacer, en ejercicios donde les parece se purifican. Ahí va creciendo la necesidad de aferrarse a algo, de dominarse, de ser cada vez más espirituales.

No hay crítica, es mi experiencia. No puedo hacer otra cosa. Me doy cuenta de la vida que me he creado, de las capacidades que intento desarrollar: el coraje, la fuerza, la inteligencia, la espiritualidad, la meditación, la sabiduría y otras pamplinas. Todo estos elementos los desarrollé para no enfrentarme a la emoción que habita constantemente en mí. Cedí el poder, el único poder posible, el poder de sentirme como me estoy sintiendo AHORA.

La mente tiene muchos problemas con este tipo de exploración, esta clase de descubrimiento, porque no puede sentirse hacedora de ello. Estás regresando a casa, a tu propia naturaleza, el vacío, tu propia esencia, al silencio, a la quietud total que no puedes adquirir ni aferrarte, puesto que no hay nada separado que lo alcanza. Tú eres eso. 

Amor.
Carles.


martes, 3 de diciembre de 2013

Una experiència directa.

Presencia Biodinámica®, una experiencia directa.

Poder estar en presencia del movimiento de la vida y que nuestra vida empiece a expandirse. Esto es la Presencia Biodinámica.

Lo que comúnmente se llaman enfermedades y síntomas, lo llamamos experiencias de vida no digeridas (que se instauraron inconscientemente), de manera que si podemos o se nos permite estar con lo que está pasando en nuestra vida, empezamos a ser conscientes de ella y cuando toma coherencia, la digerimos.

Desde el momento en que nacemos pasamos por el canal del parto, o no, (pudo ser cesárea), estamos contando nuestra historia. Son más o menos nueve meses de historia, y curiosamente la historia que es digerida no tiene necesidad de ser contada, incluso es olvidada. No sucede lo mismo con la que no ha sido digerida, nos desborda y necesita un espacio para ser contada donde yo la pueda escuchar y tome coherencia en mí lo que estoy sintiendo. Si pudiésemos estar con lo que le pasa al otro, recibirlo sin tener que hacer nada con ello, el otro podría ser sanado profundamente.
Pero esto no es lo que suele pasar, de hecho casi nunca sucede. Lo que suele pasar es que mi espejo está sucio de mi propia historia de vida no digerida y no tiene cabida la del otro, la cual, al resonar en mí, se vuelve a veces insoportable y lo que hago es acallar al otro diciendo que es por su bien, cuando en realidad lo estoy haciendo por mí.

Es posible que esto le suene al que está leyendo: un amigo te cuenta un gran problema que está teniendo y mientras está relatándolo te sorprendes a ti mismo intentando ver en qué momento se calla para decirle lo que tiene que hacer. ¿Te suena? Esto es no escuchar. Y de esta manera las historias de vida no digeridas se van instaurando en nosotros y, curiosamente, la inteligencia nos las está poniendo delante como enfermedades o síntomas justo para poder tener la oportunidad de poder digerirlas y expandirnos en este proceso que es la vida. Pero en vez de darme cuenta de que es justo para que sea consciente de que algo no está bien en mí, creo que son las circunstancias la que están mal o tengo mala suerte, e intento distraerme quitándome los síntomas y a la vez la oportunidad de poder expandirme. 
Cuando tratamos de hacer fuera los cambios para poder sentirnos bien en nosotros estamos dando fuerza a la enfermedad, ya que cualquier cosa que me aleje de la sensación me está alejando de la oportunidad de digerir la historia.
Y todo esto se complica porque en realidad no podemos escuchar, puesto que a la gran mayoría de nosotros nuestros padres no pudieron escucharnos y vamos por el mundo intentando encontrar un lugar donde poder ser escuchados. Lo que ocurre es que la historia del otro resuena con mi propia historia y, no siendo consciente de esto, intento hacer algo en el otro y contribuyo a su debilitación no permitiendo que tome el poder de sentirse mal. Cada ser humano tiene todo el derecho de sentirse como se está sintiendo, y cuando no luchamos contra lo que es, lo que es empieza a perder fuerza. La situación siempre es neutra, es sólo desde mi historia de vida no digerida que la califico de buena o mala.
El propósito del trabajo de Presencia Biodinámica es crear un espacio vacío para que la historia de vida pueda ser contada, y este vacío es quien tú eres. Si te permites recordar debajo de capas y capas de experiencia de vida no digerida, las cuales se vuelven maestras, si eres capaz de no verlas como enemigas, si no te identificarte con ellas sin querer deshacerte de ellas, empiezas a dar espacio en tu cuerpo para que ellas puedan ser escuchadas.


El trabajo  en P.B. es una indagación en el presente que es muy diferente a una descripción, a pesar que la mayoría de las veces se confunden. De hecho definir algo e indagar en algo son polos opuestos de la experimentación de esa cosa. La definición sólo es mental, dejando a lo definido al conocimiento conceptual. Indagar en algo es abrirlo, encontrarse con ello sin separación, vivirlo plenamente, cosa que no puede tener definición.
Cuando te experimentas directamente, descubres el espacio que eres, la quietud, el vacío, en lugar de estar limitado a un cuerpo con su historia de vida. La experiencia es asombrosa y liberadora. A esto es a lo que llamo indagación, que es mucho más que una pregunta, indagación no significa la obtención de información, sino la experiencia directa no mediatizada por ninguna información. La experiencia directa penetra independientemente a la información que pueda encontrar por el camino. Sólo podemos experimentar algo directamente dejando atrás todo concepto previo que tengamos de ello. En la experiencia directa no hay pensamiento, es pura sensación. Por esto al intentar definir el trabajo añadimos pensamientos y conceptos, y ya no es el mismo evento que nos ocurrió.
Indagar en lo que está presente exige que no tengamos un concepto previo sobre ello. Como durante la mayor parte de nuestra vida se nos enseña a acumular conceptos e información, a categorizar lo que percibimos, la indagación en el presente supone un reto. Vivir lo que está ocurriendo sintiéndolo es justo lo que sucede cuando me perito sentir, no sentir esto o lo otro sino sentir sin más. Esta es la puerta de entrada al presente, a la sensación sentida sin separación de lo sentido y recuerda que la separación se da en el conocimiento.

AMOR.
   Carles


Art. publicado en el nº de noviembre de 2013 en la revista UNO MISMO. www.unomismo.com.ar