martes, 13 de junio de 2017

El invento del tiempo

La resistencia nos apega al pasado; en cambio, el sentimiento de carencia nos hace buscar algo distinto a la situación actua, y esto nos impulsa al futuro. Esta es la manera, la resistencia y la búsqueda son las dos formas esencialmente responsables de evitar lo que ocurre en el ahora. Con el fin de evitar lo que ocurre en el ahora, tenemos que imaginar algo distinto del ahora, y ese algo es el tiempo. Y es así como alimentamos el tiempo creyéndonos separados de ahora.


¿Estas Presente Ahora?


Carles



viernes, 9 de junio de 2017

¿Estas Presente Ahora?

  Todo lo que sabemos del cuerpo, los objetos y el mundo es, la experiencia de conocer- en el sentido de reconocer, atestiguar, darnos cuenta. 

  Lo maravilloso de esta simple forma de estar en Presencia Biodinàmica es que nunca se termina de indagar. Un nuevo oleaje de pensamientos sensaciones, percepciones aparecen en la experiencia de cada momento. Incluso los pensamientos y sentimientos son solo un flujo de sensaciones internas: voces, imágenes y energías emocionales que van y vienen.

 ¿Cómo sabes que las está sintiendo ahora mismo? ¿Cómo sabe lo que está pensando o sintiendo ahora mismo? 

¿Dónde se registran todos los movimientos, colores, sonidos, presiones, texturas, lenguajes, contrastes y espacios que ocurren ahora mismo mientras lee estas palabras? 

  Hay un maravilloso alivio al hacer estas preguntas y no tener que formular una respuesta en su mente, solo siente.  Las preguntas son una invitación a saborear los exquisitos sabores de la vida. La vida no necesita una conclusión para estar vivos.

¿ Estas Presente Ahora?


Carles 


martes, 23 de mayo de 2017

Conocerse uno mismo.

De todo lo cual pueda tomar consciencia no es lo que soy


  Los pensamientos, las sensaciones, las imágenes, y las percepciones están hechos de "mí", pero "yo" no está hecho de un pensamiento, de una sensación, de una imagen, o de una percepción.  


  Cuando decimos "yo tengo 35 años", estamos olvidando, pasando por alto o ignorando lo que   realmente somos y, en cambio, nos identificamos con un cuerpo, pensamos y sentimos que "yo"   soy idéntico a un cuerpo. Cuando decimos "yo estoy triste" estamos olvidando, ignorando o   pasando por alto lo que verdaderamente somos y, en cambio, creemos que somos un sentimiento limitado y temporal. 

  Cuanto identificamos ese "yo" con algo que no es él mismo, parece que nos estamos limitando a nosotros mismos, parece que perdemos la paz y el amor que es inherente al conocimiento de nuestro propio ser y, en cambio, parece que nos estamos convirtiendo en un ente separado y finito que comparte las limitaciones de la mente y el cuerpo. Y nos preguntamos por qué sufrimos y ese  "yo" temporal y finito que nos imaginamos ser, entonces lleva a cabo practicas espirituales pretendiendo desembarazarse de su sufrimiento.

  

Tarde o temprano nos damos cuenta que esas prácticas espirituales no funcionan, y en lo más íntimo de nuestros corazones todavía sentimos la soledad, la pena y el sentimiento de carencia. Nuestras prácticas espirituales no han ido al núcleo, al corazón del problema, aunque nos hayan   permitido gestionar el problema hasta un cierto punto. El corazón del problema es siempre el mismo: lo que consideramos como "yo", lo que  pretendemos ser, lo que nos imaginamos ser;  todo da vueltas en torno a eso. Nada verdadero puede ser conocido a través de la mente, el cuerpo y el mundo hasta que conozcamos la naturaleza del que los conoce, quién en realidad eres. Incluso la física contemporánea reconoce esto. Hasta que la naturaleza del observador no es comprendida no podemos conocer nada verdadero acerca de lo observado. 


  Tanto si tomamos el camino de la espiritualidad como el de la psicología, de la filosofía o de la ciencia, tarde o temprano acabaremos en el mismo lugar y con la misma pregunta: ¿cuál es la naturaleza del "yo" que conoce mi experiencia? ¿Cómo podemos descubrir quiénes somos? ¿Vamos simplemente a pensar acerca de quiénes somos? Si pensamos acerca de quiénes somos sólo encontraremos la naturaleza de nuestros pensamientos, no encontraremos nada acerca de la naturaleza de ese soy.  ¿Qué es lo que podemos hacer para encontrar la naturaleza de ese "yo" que conoce? Lo aprendido es. Si queremos saber acerca de música prestamos nuestra atención a la música, si queremos saber sobre matemáticas prestamos nuestra atención a las matemáticas, si queremos conocer una lengua extranjera prestamos nuestra atención a esa lengua y si queremos saber sobre ese "yo", prestamos nuestra atención a ese "yo".


  Pero este "yo" que conoce, está demasiado cerca de si mismo como para girarse y alumbrar su atención sobre si mismo. De la misma forma que el sol puede iluminar sobre los planetas, pero no puede girarse para iluminarse si mismo, está demasiado cercano a si mismo.

  

  En otras palabras, conocerse a si mismo no requiere un reenfoque de nuestra atención, no es que dejemos de poner nuestra atención sobre un objeto para focalizarnos en otro objeto. Conocerse a si mismo requiere más bien la caída de la atención sobre si misma, una relajación de la atención.


  De hecho la palabra atención proviene de dos palabras latinas: "ad" y "tendere". "Ad" significa hacia y "tendere" significa estirar. Entonces atención quiere decir: estirase hacia algo; podríamos decir, ¿estirar qué? Y, ¿hacia qué?.

 

  Conocerse uno mismo no es conocer algo nuevo, de hecho no es conocer algo; es permitir que la atención se relaje y vuelva a su fuente, adoptar la posición de puro conocer, pura presencia consciencia. 

  Todo lo que conocemos -aparte de conocer nuestro ser- requiere estirar la atención hacia un objeto, hacia algo que no es yo mismo y aunque todo aquello que es conocido no es yo mismo, el conocer con el cual es conocido el objeto, es yo mismo. Sea lo que sea que aparece en la película, no es la pantalla, y sin embargo la única sustancia presente en esa experiencia es la pantalla.


  En otras palabras decir: yo no soy nada, es cierto; y decir, desde otro punto de vista, yo lo soy todo, también es cierto. Lo que nunca es cierto es decir, yo soy algo en particular. 

  Toda nuestra búsqueda está basada en la creencia y el sentimiento de que soy algo separado.


  La forma de abandonar la búsqueda es descubrir: yo no soy nada; y, después, descubrir que esa nada es la sustancia de todo.


 Amor

Carles 


sábado, 6 de mayo de 2017

El sufrimiento es el yo separado.

  Hay una creencia, y más importante, una sensación de separación, la sensación de que estoy ubicado en un cuerpo-mente y soy este cuerpo-mente. Esta creencia, esta sensación, vela la realidad de nuestra experiencia, lo cual hace que parezca que hay un yo separado aquí y un objeto, persona o mundo ahí. De hecho, esta creencia-sentimiento tan solo parece velar la realidad de nuestra experiencia, pero en verdad nunca lo hace. La realidad de nuestra experiencia es que somos la presencia ilimitada y consciente que empapa íntimamente toda experiencia.

  Cuando aparentemente es velada nuestra verdadera naturaleza, el amor, la paz y la felicidad que son inherentes también son veladas. Esta ocultación de la felicidad se convierte en la experiencia del sufrimiento, e inherente al sufrimiento está la búsqueda de la felicidad.

  Si no buscásemos la felicidad, es decir, si estuviésemos plenamente con la situación actual, no habría sufrimiento. 

  Así pues, la ocultación de la felicidad, el sufrimiento y la búsqueda de la felicidad son sinónimos. Otro nombre para la búsqueda es el yo interior separado en el cuerpo-mente.

  Este yo interior no es una entidad, es la actividad de resistirse y buscar y, por lo tanto, la actividad de sufrir.

  ¡Cuidado! No es que la aparente entidad separada busque la felicidad, la propia búsqueda es la entidad separada.

  Si vemos que nuestro sufrimiento surge en la consciencia junto con todo lo demás y creemos, como resultado, que no podemos hacer nada al respecto, nos estamos engañando. El sufrimiento es, por definición, una resistencia a la situación actual y la inevitable búsqueda de una alternativa en el futuro. Si no hay ninguna resistencia a la situación presente, no hay sufrimiento.

  Por lo tanto, si la situación actual es la experiencia del sufrimiento y no hay absolutamente ninguna resistencia a él, el sufrimiento no puede permanecer, puesto que es resistencia. Es entonces que el sufrimiento se transforma inmediatamente en felicidad, (y no he hecho nada para cambiarlo).

  De hecho, el sufrimiento se revela como felicidad tan pronto como cesa toda resistencia a él. Así pues, la felicidad es también la naturaleza del sufrimiento. Siempre permanece en silencio el centro de toda experiencia, esperando a que tengamos el valor y el amor que nos permita girarnos, por así decirlo, y hacer frente al sufrimiento sin el más mínimo deseo de resistirnos a él o alejarnos de él.

  Fijaos que, incluso en nuestros peores momentos de desesperación, nunca somos totalmente tomados por la infelicidad. Si lo fuéramos, no habría sitio para nada más; no habría tan siquiera espacio para que el pensamiento separase un yo que mirase el sufrimiento e intentase deshacerse de él. Entonces habría una no-separación absoluta y por tanto una felicidad perfecta. ¿Que loco verdad? 

  No existe algo así como el sufrimiento absoluto. El sufrimiento está siempre mezclado con algo más, siempre es con un deseo de deshacerse de él en un futuro imaginario, es decir, con un deseo de felicidad.

  Sin embargo, existe una felicidad absoluta que no se mezcla con el más mínimo matiz de ninguna otra cosa. Esta felicidad es quien somos, Amor.


Carles 




lunes, 1 de mayo de 2017

La terapia como prisión.

  La Presencia Biodinámica no es una terapia pero tiene efectos terapéuticos. 


  Considero la terapia como un medio para poder escapar de nuestra prisión, y la puerta de la celda está siempre abierta. No puedo creer cómo las terapias animan a que nos quedemos sentados analizando por qué estamos encerrados en esta prisión. Me es muy difícil comprender la razón de que alguien se quede sentado en su celda con la puerta abierta de par en par y diciendo "me resisto a salir hasta que comprenda exactamente por qué he sido encerrado". Me refiero a las terapias que se basan en un concienzudo examen del pasado, mejor dicho, del "pasado", ya que ese pasado se construye entre el terapeuta y el paciente.


  En realidad, la terapia no puede sacarnos de la prisión en la que creemos estar encerrados, ya que ésta es nuestra creencia de separación y solamente la experiencia de la escucha plena puede revelar, de entrada, que nunca hubo ninguna prisión.


  Claro está, hay terapias que pueden hacer más cómoda esa inexistente prisión, quizá incluso considerablemente más cómoda y no se puede negar que es bastante lógico que el paciente dedique su tiempo a hacer su condena más llevadera. Pero no hay posibilidad de darnos cuenta de que la puerta está abierta buscando en otro lugar que en realidad no existe. Es en el estar disponible a lo que nos está ocurriendo que hay una posibilidad de darnos cuenta, no de que la puerta está abierta, sino de que no existe la prisión.


Amor

Carles 

 


miércoles, 26 de abril de 2017

El pensamiento

El pensamiento no puede ir nunca al centro de la experiencia, tan solo parece que sale de ella. Cuando esto se ve claramente, el pensamiento llega a su final natural. Es entonces cuando nos encontramos sumergidos en la intimidad del ahora. La intimidad del ahora es el único lugar donde no puede entrar el pensamiento. 

El pensamiento intenta entrar en el ahora, es como la polilla que intenta tocar la llama y no puede hacerlo, tan solo morir en ella. 

Amor 

Carles 


lunes, 24 de abril de 2017

La experiencia

  La realidad de la experiencia es todo lo que es conocido, pero dicha realidad no puede ser conocida por el pensamiento. 

  La mente no puede saber si hay algo o no más allá de su propio límite. Tan solo puede conocer sus propios límites. Puede deshacerse de sus propios sistemas de creencias, o al menos ponerlos en perspectiva; eso si está en buena disposición para hacerlo, puesto que fue ella quien los creó. 

  Es por esto que estoy proponiendo en los Círculos de Escucha explorar nuestra experiencia y no limitar la realidad tan solo a la mente, al pensamiento.  

Amor 

Carles