viernes, 15 de septiembre de 2017

Curarse no es fàcil...

Curarse no es fàcil...


Estoy completamente convencido de que nuestro cuerpo es capaz de curarse de cualquier enfermedad, pero es necesario encontrar la actitud de escucha adecuada. 

Se puede calcular rápidamente la capacidad de una persona para curarse preguntándole: «¿Qué estás dispuesto a cambiar en tu vida para curarte?». Si la respuesta es: «¡Todo!», hay muchas posibilidades de curarse. Si la respuesta, por el contrario, es: «Depende de lo que tenga que cambiar», las posibilidades disminuyen. Y si la repuesta es: «Nada, ¿por qué?», no vamos nada bien.

Cuando estás enfermo te encuentras en una condición de inferioridad, necesitas que los demás te ayuden y eso significa que estás pidiendo tiempo. Ellos te lo dan, pero el tiempo es precioso y, por tanto, debes curarte rápidamente. Además, dado que te ayudan, la gente siempre cree que tiene derecho a opinar sobre la manera en la que te cuidas. Por tanto es mejor para todos si eliges el tratamiento más rápido y que dé las mayores garantías de curación. Seguramente, al principio hte sentías tranquilo y protegido por el hecho de que todas las personas cercanas afirmaban que tu salud es lo más importante, pero después te vas dando cuenta de que tu libertad para elegir está muy condicionada por quienes están a tu alrededor. Y así, tan pronto como la manera en que has decidido tratarte (o dejar que la enfermedad actúe) da los primeros signos de no funcionar como se esperaba, cuando te dicen que niegas lo evidente, cuando la fiebre dura demasiado tiempo o es demasiado alta, entonces no te queda otra opción que recurrir al «bombardeo salvatodo» de los antibióticos, la quimio, la radioterapia y todos están contentos, se sienten seguros porque todo recupera su orden e incluso tú mismo te alegras del final de la tensión y de la lucha por la elección terapéutica… Si a todo lo anterior agregamos la presión de los medios de comunicación, los consejos de quienes se preocupan por ti, las eventuales llamadas de atención del médico o del hospital con el «si no se presenta perderá el turno y no sabemos si podremos reubicarlo», llegamos a comprender que gran parte de la energía de la persona se pierde en esta lucha contra el miedo a la enfermedad y no digamos al cáncer, contra el miedo colectivo, contra las imposiciones del ambiente que nos rodea.

Curarse de una “enfermedad” exige una gran toma de conciencia. Generalmente, las personas que se curan pertenecen a dos categorías, o bien están en total paz y armonía con el mundo, como si ni tan siquiera creyeran estar enfermas, son personas con un alto grado de aceptación, una gran capacidad para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformadas por ellas, gracias a que han sido escuchadas, respetadas y validades cuando eran bebés y niños. 
El segundo tipo de personas encuentran grandes dificultades, ya que una curación es muy difícil para aquellas a las que denomino «No quiero». Son a las que oiremos en más de una ocasión decir: «No quiero trabajar sobre las emociones, no quiero profundizar en las relaciones personales, no quiero sentir dolor, no quiero cambiar nada en mi vida, no quiero probar terapias extrañas, no quiero cantar, no quiero gritar». Si bien afirman querer curarse, no están dispuestos a cambiar nada ni a renunciar a sus costumbres. Les gustaría encontrar una píldora mágica y piden a sus médicos que los curen sin haber entendido que solamente uno mismo puede curarse. En cambio, podrán encontrar ayuda, apoyo y un terapeuta que los ayude a sostenerse cuando comprendan que son ellos mismos los únicos artífices de su curación.

Si la persona «No quiero» se transforma en una persona «Quiero probar, experimentar, entender y arriesgar», entonces comprende que la enfermedad no es una desgracia que se le ha venido encima, sin sentido o por mala suerte, sino porque su vida y sus costumbres han creado un terreno fértil para que resultara vulnerable a una experiencia traumática, un choque que no habría podido prever y que será el origen de su enfermedad. Si esto nos sucede, hemos de estar dispuestos a realizar los cambios necesarios para eliminar tal vulnerabilidad. Cuando seamos capaces de reírnos de nuestro problema, entonces nos curaremos fácilmente, y nos expandiremos en la vida.

Amor
Carles 

lunes, 11 de septiembre de 2017

Pura experiencia

Pura experiencia.

Nuestra relación con las manifestaciones aparentes de cuerpo, mente y mundo es la misma que la relación existente entre una imagen y la pantalla, es decir, no hay relación. De hecho, ahí no hay dos cosas, una imagen y una pantalla vinculadas la una con la otra. Tan solo la pantalla todo el tiempo. Arboles, personas, edificios, coches, cielo, sol... son, todo ello, el nombre que damos a la pantalla cuando olvidamos que es solo una pantalla. Pero incluso cuando olvidamos, ahí solamente hay pantalla. Somos así en relación con todo lo que percibimos, el cuerpo, la mente y el mundo. Todo lo que conocemos es la experiencia de ello. Esto es, no conocemos el cuerpo, la mente o el mundo como tales; tan solo conocemos la experiencia que tenemos de ellos. ¿Y dónde tenemos la experiencia? ¿Hay alguna distancia entre la experiencia y quién somos? ¿Esta hecha la experiencia de algo distinto de quiénes somos?
¿Cuánta distancia hay entre quiénes somos y la experiencia de la luna? ¿Está a cientos de miles de kilómetros o bien es la experiencia que tenemos de la luna (que es todo lo que conocemos de la luna), cercana, íntima, una con quiénes somos?
En realida, es decir, en nuestra experiencia real, toda experiencia es una única sustancia. La separacion entre quien somos y la mente, el cuarpo y el mundo o los demás no es nunca experimentada. Siempre es pensada, imaginada. 
No importa qué nombre le pongamos a esta sustancia única, puesto que no hay nada con lo que contrastar. De todos modos, sea lo que sea la sustancia de la experiencia, esta hecha de quien somos, y por eso se, presencia, conciencia son nombres adecuados para ella.
Esta intimidad, falta de separación u otredad es tambien conocida como Amor, y es la condición natural de toda experiencia.


¿Estás presente?

Carles 

lunes, 28 de agosto de 2017

Todo es perfecto

Cuando miramos un objeto nos parece que vemos un objeto, pero, en realidad, todo lo que vemos de él es la luz reflejada de nuestra propia presencia consciente que lo ilumina y conoce. 
De hecho,  no conocemos los objetos, solo el acto de “conocer“.
Metafóricamente hablando, solo vemos la luz del sol en los árboles, las colinas y montañas. 
Es tan solo un pensamiento lo que hace que parezca que sea conocido como algo distinto a la luz de nuestro ser, de la misma manera que, a otro nivel, es solamente un pensamiento lo que hace que parezca que vemos un árbol, una colina o una montaña en lugar de ver la luz de sol. 
Esta experiencia de la conciencia conociéndose a sí misma no admite ninguna otra cosa. A la vez, está hecha de la pura intimidad de nuestro propio ser. Esta absoluta intimidad y falta de otredad es la experiencia del Amor. Todas las cosas aparentes, están hechas solo de amor.

Amor
Carles 


domingo, 13 de agosto de 2017

¿Cómo llevar el trabajo al día a día?

- Hablas de estar totalmente abierto y disponible a nuestros pensamientos sensaciones y percepciones. ¿Cómo podemos acoger todo lo que se presenta a nosotros en medio del ritmo frenético de la vida moderna? ¿Es posible? 


- Realmente no tienes elección, porque tú estás acogiendo a cada instante todo lo que que piensas, sientes y percibes. Por ejemplo, cuando aparece un pensamiento, ¿esta aparición es espontánea, no es así? 


- No veo adónde quieres llegar. 


- Tú no ejerces ninguna acción sobre ti mismo con el fin de hacer aparecer el pensamiento. Incluso si efectuases tal acción, esta misma acción sería otro pensamiento espontáneo. De hecho todas las cosas aparecen por sí mismas en la consciencia, la cual está siempre totalmente disponible. La consciencia nunca dice "quiero esto" y "no quiero aquello". No dice nada, ya que continuamente acoge todo lo que surge en su campo. Cuando dices "quiero esto" o "no quiero eso" no es la consciencia la que está hablando, es simplemente un pensamiento surgiendo en su seno. Después dices "yo no estaba abierto", y esto es la irrupción de un nuevo pensamiento. El trasfondo de toda esta agitación mental es la consciencia, siempre abierta y disponible, lo permite todo. Desde el momento que estás vivo, estás abierto. La apertura es tu naturaleza. Esta es la razón por la que es tan placentero encontrarla; uno se siente en casa, cómodo, natural. No tienes que hacer nada para encontrarte en esta apertura, excepto entender que ella es tu naturaleza real, que tú ya estás ahí. Tan pronto te estableces como Presencia Biodimámica (consciencia-testigo), la agitación de este mundo te deja de perturbar. Entiende el proceso en su conjunto y a través de esa comprensión escapa de él. Das un salto y entras en otra dimensión. Familiarízate con ella. Observa su impacto sobre la mente, el cuerpo y el mundo. Quizá en este momento mis palabras te puedan parecer meras ideas, pero llegará el día en que se  encarnarán en ti, volviéndose entendimiento vivo, experiencia. Entonces la cuestión de saber cómo meditar, cómo estar abierto o cómo ser feliz ya no surgirá porque tú ya serás meditación, apertura y felicidad.


Amor

Carles 


sábado, 29 de julio de 2017

La emoción

La emoción 


Aquello que es sentido es la puerta hacia lo esencial. Si tengo la madurez de sentir el miedo, la rabia, la frustración en su instantaneidad y no en la historia que me cuento. Este sentir lleva en sí los gérmenes de la reabsorción en la disponibilidad. Pero mientras vincules la emoción a una historia, no hay posibilidad de reabsorción.


Muchas personas tratan de liberarse de la emociones difíciles como la ira, el miedo, la pena o la rabia, y buscan emociones más placenteras como la felicidad, la alegría y la dicha.


Habitualmente la estrategia empleadas para alcanzar la felicidad supone reprimir las emociones negativas, o bien expresarlas con la esperanza de liberarnos de ellas. Por desgracia ninguna de estas dos actitudes funciona.


¿Que es una emoción?cuando dejo de etiquetarla negativa, positiva, incluso más allá, cuando no le damos cualquier etiqueta, cualquier nombre. Que es una emoción cuando es escuchada desde la Presencia Biodinámica cuando es experimentada de forma directa abiertos a ella. Sólo un movimiento, es sólo un movimiento que si es permitido siempre te llena al mismo lugar a la quietud del vacío que eres.


Escuchar una emoción no es ni negarla ni regodearse en ella, significa que no puede estar atada a una historia. No puede haber una línea argumental de que explique a quién le está sucediendo?, por qué esta sucediendo?, por qué no debería estar ocurriendo, quien es el responsable o culpable?.


Podría decir que cuando una emoción se aborda conceptualmente, nombrándola, se convierte en re actividad y separa. Cuando la emoción es escuchada sensorialmente, permanece en la vibración uniendo la pretendida causa.


Una emoción no respetada, no escuchada, crea una reacción emotiva.


Una emoción surge en mi, Si en un momento dado, tengo la madurez de poder escucharla, liberarla de su causa, no creer que la tristeza o alegría es a causa de esto o aquello, sino permitir la tristeza, el miedo, la rabia, la alegría sin calificarla, sin vincularla con nada de nada. Esto basta. En Presencia Biodinámica surge la alquimia y la resonancia de esta emoción me lleva a la resonancia primordial. Todas la emociones escuchadas plenamente te llevan a ese centro de quietud del vacío.


Por ejemplo, cuando hay enfado o tiendes a culpar a otro como causante del enfado. Entonces empliezas a desplegar una historia entorno al enfado. Pero también es posible no hacer nada con el enfado, no empujarlo fuera de la consciencia ni intentar librarse del enfado, sino escucharlo plenamente. En cuanto surge el enfado, es posible sentirse completa y totalmente enfadado, sin expresarlo ni reprimirlo.

Generalmente la escucha directa suele rebelar algo mas profundo que suele ser el miedo, porque la mayoría de la gente trata de deshacerse de él. Y es sabido, en la medida que intentó apartarlo, crece más y más, y es percibido más cerca. 

Mi sugerencia es puedes abrirte a escuchar lo que llamamos miedo, puedes experimentarlo sin la necesidad de decir que tienes miedo, sin ponerle ninguna historia. Simplemente puedes sentir, escuchar la sensación.


 Las situaciones que me molestan son un regalo que te haces para volver a encontrar la emoción profunda. No hay nada en el exterior. Tarde o temprano se comprende, no hay otro.


 Extracto del libro Presencia Biodinámica 

miércoles, 26 de julio de 2017

Experiencia Pura.

Permite que el espacio vacío de tu presencia se infiltre en la sensación, siente como premea los tejidos. Tómate tiempo para permitirle que empape esas zonas que ofrecen resistencia, que parece se aferran a su propia densidad. 

Siente que este espacio vacío de tu propio ser no está tan solo presente y consciente, es amor, intimidad pura, no hay separación. Ama todo lo que toca, es la única manera de conocer algo, amándolo. De hecho, el espacio vacío y amoroso de nuestro propio ser convierte en sí mismo todo lo que toca.

Permite que capa tras capa de resistencia y contracción sea empapada por presencia. 

El cuerpo es un almacén donde se guardan todas nuestras heridas, rechazos, fracasos, miedos y resentimiento, las historias no digeridas, mucho después de que las hayamos olvidado. Se depositan sobre él, capa sobre capa. De hecho, estos viejos sentimientos han colonizado el cuerpo hasta tal punto que el cuerpo es, para la mayoría de nosotros, una densa red de tensiones y contracciones. 

Volvamos a la sensación y démonos cuenta de que cada vez que regresamos a ella y la podemos observar desinteresadamente, se va despojando de otra capa de creencias superpuestas. 

Su densidad, contracción, solidez e historia se están disolviendo.  


Amor

Carles  



lunes, 24 de julio de 2017

Conversando de crianza.

P.-Y, como padres y madres, ¿hay alguna manera de educar a los hijos a no identificarse con la personalidad, la separación?


R.-Hasta cierta edad el niño mira constantemente a través de vosotros para realizarse el sí mismo en el mundo. Así que si sois libres, pues es vuestra libertad la que constituye la enseñanza. El modo en que se comportan los padres o personas cercanas es fundamental. Las cosas no sirven de nada decirlas, sino sólo ser coherentes en el vivir en tu modo de comportarte. La autoridad real nunca es autoritaria. Viene de la sabiduría impersonal, no de la personalidad.

El niño entiende que no hay repetición, no fijéis nunca una experiencia y dejarle estar siempre investigando, que cada acontecimiento se afronte de una manera nueva. Esto quiere decir que no tratéis a vuestro hijo como algo definido, un niño, sino que a cada momento os enfrentéis con su totalidad. Nunca le comparéis con otro. Si te identificas con tu personaje de padre o madre y a tu hijo como hijo, él se sentirá apresado aunque puede que no sepa por qué se siente de esta manera. Debe haber un encuentro entre madre o padre e hijo. Si nadie está por encima de nadie no hay padre, ni madre, ni hijo. Sólo hay amor.


P.-¿Cómo puedo educar a mi hijo de manera que no haya repetición?

R.-Donde hay imaginación no hay repetición. Hasta la edad de seis o siete años, debe ponerse énfasis en la parte derecha del cerebro. Esta es la parte del sentimiento, la sensación global y la intuición. El niño debe permanecer en la pintura, el juego, la danza, etc. La analítica izquierda del cerebro puede desarrollarse más tarde con esto como fondo.


P.-¿Cómo educar a un niño en el conocimiento de que la conducta codificada es tan sólo una transición?

R.-Debes estar libre tú mismo de la conducta codificada. Nunca impongas restricciones a una situación. Naturalmente, la situación puede imponer sus propias restricciones funcionales, pero estas restricciones no proceden de una idea, vienen de tu visión total, de una inteligencia plena.

Un niño aprende esto por primera vez de su núcleo familiar. Cuando los sentimientos, acciones y pensamientos de los padres son coherentes el niño espontáneamente imita su conducta correcta.


Amor

Carles