jueves, 12 de diciembre de 2013

Vivir la Emoción

Estar disponible, no intentar arreglar las cosas, darte cuenta de tus reacciones, estar más atento. Siente la locura cuando te cuestionen. Toma la emoción como objeto de contemplación, de estudio, sé compasivo, con paciencia. No esperar nada, no pedir nada, todo se hace.

Emociones de miedo, de rabia, de amor, de tristeza, emociones sin causa, todas las emociones son rendijas que dejan entrever una fusión que apunta hacia el centro del vacío que soy. Por falta de claridad atribuyo la emoción a la situación externa. La emoción es una abertura hacia el corazón. Todo lo que no es emoción es un aplacamiento. La emoción libre de pensamientos, de saberes, vacila sobre si misma sin saber, sin certeza.
Viviendo con mis emociones, tarde o temprano, el hábito de encontrar una causa me abandona.

En la emoción, la mente pierde todo control. Ella necesita controlar, hacerse cargo, saber. En la emoción no hay control posible. Permitiéndome que la emoción se extienda, se vacíe en el cuerpo, admitiendo mi propia nulidad. En mi incapacidad para gestionar el intento vuelvo a encontrar esta vibración de lo esencial. Pero si la mente domina huyo como un loco de esta emoción, intento por todos los medios olvidarla, calmarla, comprenderla, la analizo, la juzgo y la critico.

Esta disponibilidad de la que hablo es Presencia Biodinámica. La emoción que surge ya no es un drama para mi, el no saber ya no es malestar, la no comprensión ya no es angustia y queda un estado de calidez en el que emerge el mundo. La emoción ya no es emocional, es una sensación sentida. Pueden emerger lágrimas, pero son lágrimas que no impiden funcionar, estar disponible para la acción del instante.

Cuando comienzas a presentir la fuerza, la belleza de la emoción, te das cuenta hasta qué punto son superficiales todos los sistemas de pensamiento espiritual. Los dogmas, los análisis, los saberes, las fantasías de la energía y el despertar sólo son proyecciones hechas sobre el miedo, que no son mas que chispas de la emoción profunda. La necesidad que se tiene de codificar, de explicar, de un principio y un final, toda esta ficción, este acercamiento pseudo-espiritual ha creado las religiones de Occidente y Oriente. La mayor parte de la gente es incapaz de sentir sus emociones, temen demasiado la locura. Así buscan refugiarse en sistemas donde encontrarse, en disciplinas donde hacer, en ejercicios donde les parece se purifican. Ahí va creciendo la necesidad de aferrarse a algo, de dominarse, de ser cada vez más espirituales.

No hay crítica, es mi experiencia. No puedo hacer otra cosa. Me doy cuenta de la vida que me he creado, de las capacidades que intento desarrollar: el coraje, la fuerza, la inteligencia, la espiritualidad, la meditación, la sabiduría y otras pamplinas. Todo estos elementos los desarrollé para no enfrentarme a la emoción que habita constantemente en mí. Cedí el poder, el único poder posible, el poder de sentirme como me estoy sintiendo AHORA.

La mente tiene muchos problemas con este tipo de exploración, esta clase de descubrimiento, porque no puede sentirse hacedora de ello. Estás regresando a casa, a tu propia naturaleza, el vacío, tu propia esencia, al silencio, a la quietud total que no puedes adquirir ni aferrarte, puesto que no hay nada separado que lo alcanza. Tú eres eso. 

Amor.
Carles.


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